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ISSN: 2244-8519        Año 2 No. 3: Septiembre - Diciembre 2013

LAS COMPETENCIAS PEDAGÓGICAS PARA EL DESEMPEÑO DOCENTE, DE LOS ESTUDIANTES DE LA ESPECIALIZACIÓN EN DOCENCIA UNIVERSITARIA DE LA UNIVERSIDAD RÓMULO GALLEGOS

docente



Autora: Lcda. Eryca E. García U

 


CONTENIDO:

Características principales de las Competencias Pedagógicas en Educación Superior.

Propuestas teórico – metodológicas que identifican un desempeño docente de calidad.

Bibliografía

RESUMEN
La Educación Superior en la actualidad se encuentra enfrentada a una serie de desafíos por causa de los cambios de la sociedad, es por ello que entre su misión se evidencia el estudio de la labor docente y su influencia sobre el aprendizaje de los estudiantes. El desempeño docente debe basarse en un rol integral, donde converjan diversas capacidades y competencias como la Pedagogía, siendo ésta una disciplina, que tiene por objeto el estudio del hecho educativo, englobando factores como el humano, psicológico, social, cultural, religioso, que permita la efectividad de la labor docente. Así, este debe tener una actitud pedagógica, siendo un excelente mediador del cambio conceptual ante los estudiantes, determinando sus preconcepciones y planteando interrogantes constructivas de conceptos exactos. Es por ello que la Universidad Rómulo Gallegos forma Especialistas en Docencia Universitaria, con las competencias pedagógicas necesarias para suministrar a los aprendices, además de conocimientos de asignaturas puntuales, capacidades, destrezas, habilidades, para asumir el papel de profesionales de un mundo holístico complejo, que respondan a las demandas actuales de la sociedad.

Descriptores: Educación Superior, Desempeño Docente, Competencias Pedagógicas, Aprendizaje.

ABSTRACT
Higher education is currently facing a number of challenges due to the changes in society, which is why their mission is evident from the study of teaching and its influence on student learning. Teacher performance should be based on an integral role, where converge various skills and competencies as Pedagogy, and this is a discipline that aims to study the educational, encompassing factors such as human, psychological, social, cultural, religious, allow the effectiveness of teaching. So, this should have a pedagogical attitude and is an excellent mediator conceptual change to students, determining their preconceptions and raising questions constructive exact concepts. That is why as Gallegos Rómulo University in University Teaching Specialists, with teaching skills necessary to provide learners, as well as knowledge of specific subjects, abilities, skills, abilities, to assume the role of a professional holistic complex world, that meet the current demands of society.
Describers: Top Education, Educational Performance, Pedagogic Competitions, Learning.

La expresión Educación Superior se refiere al proceso, los centros y las instituciones educacionales que permiten al ciudadano obtener estudios superiores. El término Educación es tomado en dos sentidos de acuerdo al origen etimológico de la palabra, así, existe la concepción de “educare” la cual indica formar desde afuera hacia adentro del individuo y la concepción de “exducere” en la cual se habla de encaminar de adentro hacia afuera los conocimientos que el estudiante ya posee. En cualquier sentido, la Educación Superior constituye un nivel en donde el estudiante busca apropiarse de conocimientos que le permitan ejercer luego una profesión de calidad y aunque a simple vista, las posiciones de “educare y exducere” parecen contradictorias, en este nivel educativo más que en ningún otro, ambas se complementan, el conocimiento previo es abordado por las nuevas informaciones, lo que genera un nuevo conocimiento.

Es importante destacar que la Educación Superior se enfrenta a una serie de desafíos en la actualidad, por ello debe tener en cuenta su misión y muchas de sus tareas, en especial aquellas que se relacionan con las necesidades de la sociedad en materia de aprendizaje. En virtud de ello, se requiere llevar a cabo esfuerzos para elevar la formación pedagógica de los docentes, lo cual traerá consigo una mejor preparación de los egresados universitarios.

Corresponde a las instituciones de Educación Superior velar por una buena formación de los estudiantes y ello implica aumentar la calidad de la práctica docente. Así, la Ley de Universidades (1970) en su artículo 4 señala que “la enseñanza universitaria se inspirará en un definido espíritu de democracia, de justicia social y de solidaridad humana, y estará abierta a todas las corrientes del pensamiento universal, las cuales se expondrán y analizarán de manera rigurosamente científica” (p. 3).

Igualmente, el docente en su desempeño como formador está encargado de ser partícipe fundamental en el objetivo de la Educación Superior que es lograr unos aprendices exitosos, planificadores activos de su propio aprendizaje; de este modo, no se puede reducir a la sola transmisión de contenidos programáticos indicados en determinado pensum de estudios, sino que le corresponde la función de mediar entre los conocimientos previos, la nueva información y los estudiantes, incidiendo así en la formación de éstos y permitiendo que el estudiante sea creador de su propio aprendizaje. De acuerdo al Reglamento del Ejercicio de la Profesión Docente (2000) son deberes del personal docente “cumplir con las disposiciones de carácter pedagógico, técnico, administrativo y jurídico que dicten las autoridades educativas” (p. 10).

En este sentido, el docente debe contar con competencias inherentes a su desempeño, entendiéndose las competencias como un conjunto de conocimientos, habilidades y valores que todas las personas necesitamos para ejercer alguna actividad, en este caso la docencia; se requiere pensar no sólo en habilidades disciplinares sino también aquellas referidas al comportamiento profesional, social, las actitudes y la capacidad de innovar.

De este modo, las competencias se manifiestan en la medida que el sujeto es capaz de desarrollar en la acción un conjunto de saberes adquiridos, estas  involucran capacidades para el desempeño profesional del individuo en la diversidad contextual que su profesión lo requiera. Las competencias a nivel profesional suponen la puesta en juego de un conjunto de valores que le otorgan un significado crítico a cada contexto en específico en que se desenvuelva el sujeto. Desde esta perspectiva, hoy en día es posible reconocer que las competencias docentes se convierten en un punto de inflexión para sustentar y orientar los procesos educativos y sobre todo las prácticas pedagógicas.

En este punto, cuando se habla de prácticas pedagógicas, es importante mencionar que la pedagogía, es definida por algunos autores como ciencia, arte, saber o disciplina, pero entre todo esto, concuerdan en que tiene por objeto el estudio y la solución del problema educativo; del mismo modo puede decirse que es un conjunto de normas, leyes o principios que se encargan de regular el proceso educativo. Establece normas, teoriza y orienta el hecho educativo; estudia factores históricos, biológicos, psicológicos y sociales de la educación. Otros autores ven a la pedagogía como una corriente filosófica que llega a ser la aplicación de los problemas referidos a la educación, de una manera de sentir y pensar del mundo. En fin, la Pedagogía tiene su propio objeto de estudio que es la Educación o el Proceso Educativo.

De esta manera, al hablar de competencias se proponen modelos del perfil del docente para su desempeño, en donde se encuentran las personales, académicas, tecnológicas y pedagógicas, que incluyen el uso de las didácticas, la investigación, etc. Las competencias pedagógicas son facilitadoras de procesos de aprendizaje, los profesores o docentes deben saber conocer, seleccionar, utilizar, evaluar, perfeccionar, crear o recrear estrategias de intervención pedagógicas efectivas. Estas competencias exigen también al docente la capacidad de estar abierto e inmerso en los cambios que se suceden a gran velocidad para orientar y estimular los aprendizajes, las comunicaciones, la convivencia y la cooperación.

De este modo, fortalecer, desarrollar y redefinir las competencias pedagógicas del docente es aportar a su cualificación e incidir en la formación integral de los estudiantes. Para optimizar la formación del formador (docente), se requiere la implementación de un proceso pedagógico integral que proyecte el desarrollo de las distintas dimensiones humanas y de la práctica pedagógica como tal. El docente es eje fundamental en el proceso educativo para el mejoramiento de la calidad y la excelencia, es clave en la gestión pedagógica en ámbitos que ofrezcan posibilidades de crecimiento personal, institucional y del estudiante.

Así, los docentes requieren de una formación pedagógica que les permita ejercer su labor docente con las bases necesarias para hacerlo correctamente respondiendo al actual sistema educativo, en pro de la formación académica y creadora de los estudiantes. Para ello, se concibe la formación pedagógica del profesorado como un proceso continuo atendiendo a diferentes etapas organizadas de práctica docente, las cuales permiten o facilitan iniciar, adiestrar, formar y perfeccionar a dichos profesores en el dominio de los contenidos de la didáctica y de la pedagogía en la Educación Superior con el propósito de incidir en la calidad de la formación de los estudiantes lo que por ende influye directamente y de modo proporcional en la calidad de la Educación Superior y por supuesto de los egresados.

En virtud de ello, nacen los estudios de formación docente como lo es la Especialización en Docencia Universitaria, la cual tiene como característica fundamental desarrollar en los participantes las habilidades y competencias básicas de conocimiento como elementos significativos para el desarrollo de su gestión educativa, que reflejen su formación humanística de docente y su formación acorde a las normas emanadas por el Estado.

De este modo, la Especialización en Docencia Universitaria se estructura en dos dimensiones las cuales son teórica y práctica. Así, en cuanto a estas dimensiones, se centra en aportes innovadores significativos para desarrollar esquemas de diversos niveles como históricos, teóricos, didácticos y pedagógicos, que permitan aplicar los conocimientos de Docencia Universitaria de manera eficiente y eficaz, con la idea de formar un profesional de la práctica docente, reflexivo, crítico orientador e investigador de la realidad con una base sólida enmarcada en la moral y la ética.

En este sentido, la Especialización busca aplicar enfoques, técnicas e instrumentos que permitan conformar proyectos bajo una fundamentación teórica conceptual, estratégica y pedagógica con el fin de influir y transformar la práctica educativa real. Del mismo modo, persigue la creación de un espíritu crítico en los docentes universitarios, capaces de reflexionar acerca de los cambios observados en los últimos tiempos a cuanto a la educación universitaria, no sólo en el aula sino en las instituciones como tal, como respuesta a los cambios por el uso de las tecnologías, la globalización, el uso de la pedagogía como herramienta fundamental para el desempeño docente y la fluidez del estudiante, todo esto, en pro de la búsqueda del perfeccionamiento del proceso en la Educación Universitaria.

En la Universidad Rómulo Gallegos, la Especialización en Docencia Universitaria fue concebida con la finalidad de formar docentes universitarios capaces de integrar sus disciplinas con otras áreas del saber para vincular “interdisciplinariedad y práctica pedagógica”, siendo estas de suma importancia para facilitar aprendizajes significativos en los estudiantes que como profesionales les toque formar. Asimismo, esta Especialización busca ubicar al docente universitario frente a los desafíos de la época para que pueda lograr su propio aprendizaje significativo y poder así hacer del aula, un centro de producción y difusión del saber con pertinencia en el contexto de una sociedad del conocimiento y del desarrollo humano.

De esta manera, dentro de los objetivos de la Especialización en Docencia Universitaria se encuentra enmarcada la finalidad de desarrollar en el docente universitario el compromiso y la capacidad de formar profesionales en docencia críticos, transformadores, emprendedores, adquiriendo las competencias necesarias para su desempeño docente, como lo es la pedagogía lo que le va a permitir desarrollar los mecanismos y principios indispensables para poder incidir en la formación y el aprendizaje significativo de los estudiantes.

Características principales de las Competencias Pedagógicas en Educación Superior.

El término "pedagogía" se origina en la antigua Grecia, al igual que en la mayoría de los casos, primero se realizó la acción educativa y después nació la pedagogía para tratar de recopilar datos sobre el hecho educativo, clasificarlos, estudiarlos, sistematizarlos y concluir una serie de principios normativos. Existen diversos criterios al momento de definir la pedagogía, es mencionada como un arte, una ciencia y una técnica.

La Pedagogía resulta una de las ciencias básicas en la Educación Superior imprescindible para comprender las leyes y regularidades del proceso docente educativo al brindarnos una base metodológica y una concepción científica sobre los distintos procesos que se desarrollan en el proceso docente educativo en el nivel superior. Una de las necesidades epistemológicas e históricas en los campos de la pedagogía y la educación tiene que ver con la delimitación del campo al cual se refieren diversos conceptos: Educación, Pedagogía, Didáctica, Enseñanza, Aprendizaje. Por lo que del esclarecimiento de las funciones de la Pedagogía, depende en gran medida la comprensión de los procesos mencionados con anterioridad.

Téngase en cuenta que un concepto puede nacer en un campo diferente al que luego lo acoge de modo sistemático. Comenio y su revolución en la enseñanza, cristalizada en el primer discurso sistémico que sobre aquella se denominó la "Didáctica Magna", busca resolver los asuntos prácticos de la enseñanza, organización de la escuela para la formación y para la vida y la conceptualización sobre el camino (procedimientos o métodos) para fundamentar tales asuntos.

Desde entonces y hasta la actualidad, el panorama intelectual es dominado por la idea central de que lo más importante es la formación del hombre, su personalidad, su carácter por lo cual la Pedagogía, recoge tales preocupaciones y las traduce en resultados científicos de investigaciones, materializados en estrategias conceptuales y operativas para lograr tales metas.

Por tanto la Pedagogía, rectora en el proceso formativo del individuo, se encuentra presente en la función instructiva, impartiendo conocimientos y habilidades en la dimensión desarrolladora educativa, dada en la formación de valores y la capacidad para transformar la realidad.  La pedagogía se convierte en una ciencia insustituible junto a la Didáctica para llevar a cabo todo el proceso de universalización de la Educación Superior. 

De este modo, la pedagogía es amplia, estudia el hecho educativo tal como ocurre en la realidad, enfocándose en los factores que pueden intervenir en la práctica educativa (históricos, biológicos, psicológicos, sociales); busca la observación directa y exacta de los procesos psíquicos – educativos y psíquico – instructivo; así, establece normas, reflexiones y teorías acerca del hecho educativo para poder orientarlo, sustentándose en fuentes y ciencias como la lógica, la psicología, la antropología, con el objeto de estudiar el comportamiento de los educandos para lograr apoyarse en la realidad y lograr una correcta transmisión de información o conocimiento.

Siguiendo este orden de ideas, no se deben dejar a un lado el empleo del sistema de principios didácticos de la educación superior, es decir los programas que se desarrollan tienen en cuenta los principios de carácter científico de la enseñanza, vincular la teoría con la práctica, sistematización, atender a las diferencias individuales, asimilación, accesibilidad. No obstante, se tiene la integración del trabajo individual al de grupo. Así,  los programas de los postgrados están concebidos para el trabajo en grupo en sus diferentes modalidades, con ello se garantiza reflexionar de manera individual y colectiva sobre la práctica docente diaria.

Los resultados de la preparación pedagógica que van recibiendo los profesores se revierten en los aprendizajes de los estudiantes a partir del perfeccionamiento del proceso de enseñanza aprendizaje. La característica esencial de esta propuesta es la satisfacción de las necesidades de aprendizaje personales, sociales e institucionales a partir de la estructuración de programas formales en diferentes modalidades los cuales están dirigidos a la formación pedagógica de los profesores universitarios y en última instancia a mejorar la calidad de la formación del estudiante.

Propuestas teórico – metodológicas que identifican un  Desempeño  Docente de Calidad.
El desempeño docente no se basa sólo en la transmisión de un contenido plasmado en un currículo, la labor del docente universitario, en particular, debe ir enfocada en la construcción de conocimientos necesarios para la formación de un individuo integral, tanto en lo personal como en lo académico. Es por ello que se dice que el docente debe poseer las capacidades necesarias para lograr un aprendizaje en sus estudiantes tomando en cuenta las necesidades y la cultura en la cual se encuentran inmersos los mismos.

Es en escenarios básicos de la educación, a nivel de las instituciones extra escolares donde puede surgir la chispa de la creatividad o agotarse completamente, es decir, el acceso al saber puede llegar a ser o no realidad, depende entonces no sólo de los estudiantes,   la idiosincrasia  de  éstos ni los conocimientos previos adquiridos en niveles de educación precedentes, sino de los docentes y las capacidades que los mismos poseen para la transmisión de pensamientos, información  y conocimientos.

Si bien es cierto que el estudiante que le gusta la investigación y la indagación de la información, será así con buenos o malos docentes, también es cierto que el estudiante al que no le gusta estudiar, es muy difícil que un docente a través de sus estrategias logre que le guste, pero los estudiantes medios, con ansias de estudiar y aprender pero dificultades de acceso a las informaciones, ¿dónde quedan si no encuentran en las aulas de clases, docentes suficientemente capacitados para el proceso de mediación de conocimientos? Depende entones del docente en el aula a la cual estos estudiantes asisten día a día con las esperanzas puestas en ellos, de aprender y ser protagonista de su propio conocimiento.

Por ello, hoy en día el papel de los formadores no es tanto enseñar conocimientos que tendrán una vigencia limitada o que peor aún, no serán útiles en el quehacer diario de los estudiantes, es más empezar por enseñar a los estudiantes a “aprender a aprender”, de manera autónoma, hacer que se interesen por promover en sí mismos un desarrollo cognitivo y personal, sembrar la curiosidad de indagar para saber qué hay más allá de los contenidos que se dictan en un aula de clases.

En este sentido, el docente pasa a ser un formador de individuos y mediador de conocimientos, pero se necesitan docentes de calidad, con las herramientas necesarias para realizar con calidad su rol, de este modo, el docente debe desempeñarse logrando  algunos parámetros como los que a continuación se mencionan:

  • Diagnóstico de conocimientos y necesidades de los estudiantes en un aula de clases.
  • Dominio de los contenidos a ser impartidos.
  • Establecimiento de metas tanto para sí como para sus estudiantes.
  • Supervisión y regulación de aprendizajes facilitando al estudiante la interacción con los materiales de trabajo.
  • Fomentar el logro del aprendizaje significativo.
  • Fomentar la búsqueda de la novedad, esto es, curiosidad, originalidad, creación.
  • Enseñar qué hacer, cómo, cuándo y por qué.
  • Compartir experiencias de aprendizaje con los estudiantes a través de discusiones reflexivas o cualquier otra técnica similar.
  • Adaptar las actividades del aprendizaje a  circunstancias del momento.

Es en este nivel, donde el individuo adquiere las herramientas y habilidades para el desarrollo futuro de su facultad de razonar e imaginar, de su raciocinio y de su sentido de responsabilidad, además aprende a ejercer su curiosidad por el mundo que le rodea.  En la medida en que el desarrollo tiene como objeto la plena realización del ser humano como tal, y no como medio de producción, es claro que la educación deberá abarcar todos los elementos del saber necesarios para acceder eventualmente a otros niveles de formación proporcionando a cada persona los medios para modelar libremente su vida y participar en la evolución de su sociedad.

De esta manera, el docente debe ser creativo, olvidarse de las costumbres o vicios educativos; cuando se menciona la palabra costumbres referida al rol o desempeño docente, se hace referencia a aquellos comportamientos que se vuelven repetitivos en su diario quehacer, y deja de ser un patrón cultural la costumbre, para convertirse en una serie de situaciones en cadena, en círculo, que manifiestan o son sinónimo de estancamiento.

Siguiendo este orden de ideas, se puede interrogar ¿es entonces la labor docente un ejercicio fácil que no requiere de muchas estrategias para ejercerlo? Habrá quienes piensen eso, lo que supone concepción además de errada, aterradora en todo punto de vista. La educación se ve amenazada por los cambio de la sociedad y hasta por la transculturación de la cual a diario somos víctimas. No hay duda, un título de docente no indica que ese profesional posea todas y cada una de las capacidades humana, pedagógica, psicológica, didáctica, tecnológica, innovadora, creadora, constructiva, etc. para desempeñarse de modo exitoso, pero no se trata del éxito como docente, se trata del éxito en los estudiantes lo que entonces permite medir cuan exitoso es el docente.

Hoy día existen nuevas propuestas donde el rol del docente, sobre todo aquellos que se encuentran encasillados en la educación casi moribunda por su desarrollo, debe cambiar: pasar a ser un activo dirigente, un orientador pluralista, un consejero desinteresado, ya que su función como formador no se limita sólo al ámbito que permiten las cuatro paredes de un aula de clase, sino que trascienden fuera de ella, con notables implicaciones en el accionar social del ser humano. El docente es el encargado de crear y recrear condiciones afectivas y efectivas para un trabajo de gran calidad, donde el estudiante aprenda los conceptos específicos del saber, la ciencia o la tecnología, en un marco de aspectos que repercutan favorablemente en su vida futura, ya sea individual o social, bajo condiciones de independencia, creatividad y valores.

Relevancia  del uso adecuado de las competencias pedagógicas para el desempeño docente de los estudiantes de la Especialización en Docencia Universitaria.

La institución universitaria se crea, en función de la praxis de un conjunto complejo de actores esenciales de diferente procedencia y adscripción desde el punto de vista social y político ideológico, a saber: estudiantes, docentes, empleados, obreros y, aunado a ello, desde un enfoque crítico a la comunidad avecindada en su entorno geográfico.

Sorprende a los ojos observadores contemporáneos la candidez con la que se asumía todo el proceso formativo, los docentes estaban investidos con la autoridad que les confería su condición de doctores y debido a ello dictaban las lecciones, los aprendices, los alumnos para ese entonces, escuchaban, tomaban notas al pie de la letra y trataban de memorizar todo lo que el doctor les transmitía, en la medida que lo asimilado guardara la fidelidad discursiva original, mejor era el resultado de una evaluación entendida como el registro de un acto de memorización. Una docencia así entendida y concebida como la única razón de ser de la Universidad no dejaba espacio para la investigación ni para el servicio social, ni tampoco propiciaba el discernimiento, la crítica ni la aplicación selectiva del saber.

De este modo, los docentes deben sentirse protagonistas en la construcción del saber pedagógico y para ello requieren investigar su propia práctica y compartir los resultados con otros investigadores de la docencia. La pedagogía es parte fundamental en la labor docente, es por ello que es necesario que los docentes cuenten con competencias pedagógicas que determinen el perfil de los egresados que se quieren.

Teniendo como objetivo un desarrollo fundado en la participación responsable de los docentes en la educación se debe alentar la iniciativa, el trabajo en equipo, las sinergias, el autoempleo y el espíritu emprendedor. Para lograr todo lo anterior, la educación debe estructurarse en torno a algunos aprendizajes fundamentales que serán los pilares de la educación: aprender a aprender, aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir y aprender a ser.

Con respecto a esto, podemos entonces centrarnos un poco en la frase  “aprender a hacer”, ya que este aprendizaje está directamente relacionado con la capacitación para el trabajo, es decir, ya no basta con ser altamente calificado en ciertas áreas sino que es necesario poseer otras cualidades como buena comunicación, capacidad de trabajo en equipo y saber resolver problemas de forma autónoma. Lo que hoy día se ha dado en llamar inteligencia emocional.

Seguidamente, es necesario establecer una idea clara de lo que se refiere al “aprender a aprender”. Para ello, es necesariamente básico tener en cuenta que el aprendizaje va más allá de la adquisición de conocimiento estructurado, sino que se trata del dominio de herramientas de aprendizaje. Es decir, se lo puede considerar como un medio, pero también como un fin de la existencia humana.

Hoy en día, cuando el conocimiento tiene múltiples aspectos y es capaz de infinito desarrollo, cualquier intento de saberlo todo (como conocimiento estructurado) tiene cada vez menos sentido. Pero, es necesario equilibrar los conocimientos específicos y especializados con una educación general amplia, finalizando que aprender a aprender implica aprender cómo aprender, desarrollando la concentración, la memoria y el pensamiento.

Con respecto al “aprender a ser”, cabe señalar que la educación debe contribuir al desarrollo completo de la persona: cuerpo y mente, inteligencia, sensibilidad, apreciación estética y espiritualidad. Haciendo énfasis en que todas las personas deben recibir en su infancia y juventud una educación que los habilite para desarrollar su propia manera de pensar y juzgar en forma independiente y crítica, de manera que puedan decidir por sí mismos acerca de los mejores caminos en las diferentes circunstancias de sus vidas.

El docente, en el desempeño de sus funciones, debe preparar al estudiante para la vida, para enfrentarse a un mundo lleno de obstáculos y oportunidades, de fracasos y de triunfos, de fortalezas y debilidades. Se debe tomar en cuenta que la educación es diferente en sus diversos niveles, pero en este caso específico, la referencia es a docentes de educación superior, que lidian con estudiantes con una formación previa de acuerdo a la cultura de donde provienen y al proceso de formación educativa precedente.

Es función social del docente, ser el formador de las nuevas generaciones, teniendo sabiduría, habilidades, actuaciones que lo conviertan en modelo para sus estudiantes, poseedor de un pensamiento innovador, contemporáneo y rico en ideas, que permita una ruptura con las concepciones tradicionales. Debe pensar, desear e intentar crear ideas y propuestas lo suficientemente profundas, sobre las cuales debe descansar el nuevo enfoque de la educación, para que realmente sea democrática, polivalente y permanente, capacitación que influya en la adecuada preparación de los estudiantes para la realidad personal y social. El buen docente debe ser un hombre íntegro.

En concordancia, las Universidades ofrecen estudios superiores que permiten a los profesionales de diversas áreas temáticas, acceder a esta rama educativa con el objetivo de adquirir las competencias inherentes al ejercicio docente, de modo que los mismos aprendan a aprender y a enseñar, utilizando las estrategias adecuadas, de acuerdo al nivel del estudiantado. El detalle se encuentra en que muchos docentes no han contado con una formación idónea, se han encontrado en escenarios, como bien lo decía Freire, en donde el estudiante era sólo un deposito de información suministrada por el docente.

Concebir la capacitación docente como un proceso continuo implica entenderla como inherente al ejercicio profesional de los profesores, directores y supervisores. La permanente actualización académica permite al docente prepararse para vincularse con el saber acumulado, diagnosticar los problemas de aprendizaje de sus alumnos, detectar las necesidades educativas del entorno social, recrear o producir métodos o técnicas adecuadas.

En este sentido, la Especialización en Docencia Universitaria, específicamente de la Universidad Rómulo Gallegos, tiene como fin formar profesionales, capacitándolos a nivel filosófico, didáctico, pedagógico, personal, social, etc., un docente capaz de diagnosticar las necesidades de sus estudiantes y de promover el proceso educativo en un entorno responsable pero ameno, incentivándolos a ser buscadores protagonistas de sus propios conocimientos.

La Capacitación del egresado del Especialista en Docencia Universitaria, tiene como característica fundamental desarrollar en los participantes las habilidades y competencias básicas de conocimiento como elementos significativos para el desarrollo su gestión educativa, que reflejen tanto su formación humanística de docente comprometido en una relación de correspondencia con los propósitos del progreso y transformación del país, como en las normas emanadas del Ejecutivo Nacional, la Carta Magna que permitan reflejar cambios permanentes en la aula de manera exitosa.

BIBLIOGRAFÍA
Ley de Universidades (1970). Gaceta Oficial de la República de Venezuela. Número 1429. Extraordinario. Caracas.
Ley Orgánica de Educación (2010). Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N° 5.929 Extraordinario del 15 de Agosto de 2009. N° 39.428 del 20 de Mayo de 2010. Caracas.
Reglamento del Ejercicio de la Profesión Docente (2000). Decreto N° 1.011 de fecha 4 de octubre de 2000. Gaceta Oficial N° 5.496.