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ISSN: 2244-8519        Año 2 No. 3: Septiembre - Diciembre 2013

TEORÍA NEOPATRIMONIALISTA DE LA CONTABILIDAD: FILOSOFÍA Y MODELOS DE DESARROLLO CIENTÍFICO DE LA CONTABILIDAD

contabilidad



Autor: Dr. José Rafael Záa Méndez

 



RESUMEN

En función de observar algunas fronteras de la investigación y el conocimiento contable, bajo una perspectiva epistemológica, con la aspiración de establecer puntos de partida para futuras reflexiones científicas, este trabajo tiene como propósito analizar en forma general la teoría Neopatrimonialista de la Contabilidad y sus perspectivas metodológicas y científicas, haciendo el énfasis necesario en su filosofía y modelos de desarrollo científico. La teoría Neopatrimonialista postula que la Contabilidad es la ciencia encargada de  estudiar el patrimonio de las células sociales, y como la prosperidad depende de la eficacia constante del patrimonio, es el conocimiento contable uno de los grandes responsables del progreso y estabilidad de las naciones. En este sentido el Neopatrimonialismo presenta un conjunto de planteamientos científicos, para conducir a las empresas e instituciones hacia la satisfacción de las necesidades humanas y  al logro del equilibrio social. El abordaje analítico de esta teoría contable permitirá penetrar en sus fundamentos filosófico-científicos, axiomas y teoremas que componen su estatuto científico, su trasfondo epistemológico, metodológico y teleología, para finalmente concluir en una metacrítica teórica.
Palabras Claves: Teoría Neopatrimonialista, Células Sociales, Fenómeno Contable, Eficacia Social, Prosperidad Social, Necesidad Humana, Transformación Patrimonial.

GUÍA DE DISCUSIÓN
Las siguientes inquietudes científicas tienen como propósito servir de orientación para la discusión acerca de los planteamientos que recoge el presente trabajo:
1.- ¿Qué corrientes científicas sirven de base o son coadyuvantes a la teoría Neopatrimonialista de la Contabilidad?
2.- ¿Qué antecedentes siembran la semilla del Neopatrimonialismo Contable en América?
3.- ¿Cuáles son los fundamentos científicos de la Teoría Neopatrimonialista de la Contabilidad?
4.- ¿En qué consisten los axiomas que consolidan la teoría Neopatrimonialista de la Contabilidad?
5.- ¿Qué teoremas componen la teoría Neopatrimonialista de la Contabilidad?
6.- ¿Cuál es la finalidad ulterior de la teoría Neopatrimonialista de la Contabilidad?
7.- ¿Qué paradigmas sirven de base y orientación a la construcción del conocimiento contable bajo la teoría Neopatrimonialista de la Contabilidad?  
8.- ¿Cuáles son los modelos de desarrollo científico bajo la teoría Neopatrimonialista de la Contabilidad?
9.- ¿Qué métodos y técnicas de investigación se aplican para la construcción del conocimiento bajo la teoría Neopatrimonialista de la Contabilidad?
10.- ¿Cuáles son las perspectivas epistemológicas y metodológicas de la teoría Neopatrimonialista de la Contabilidad frente al paradigma de la complejidad?

INTRODUCCIÓN
El Neopatrimonialismo es concebido como la más importante corriente contemporánea del pensamiento filosófico-científico de la Contabilidad; su origen se ubica en Sur América, específicamente en Brasil, durante la segunda mitad del siglo XX; y se debe su construcción y desarrollo a los esfuerzos científicos del Doctor Antonio Lopes de Sá, quien es su autor y principal exponente, y a los trabajos de sus seguidores en América y Europa. El Neopatrimonialismo tiene su génesis, es heredero y se afianza con los postulados de la filosofía positiva de Augusto Comte y en el método científico como vía para la construcción del conocimiento.

La corriente Neopatrimonialista toma distancia, sin dejar de considerar sus planteamientos científicos como puntos de partida, de connotadas corrientes del pensamiento contable del siglo XVIII, como el contismo, personalismo, materialismo, reditualismo, haciendalismo, controlismo, neocontismo, neocontrolismo y patrimonialismo, surgidas a la luz del racionalismo francés y del empirismo inglés, cuyos fundamentos filosóficos más influyentes en la Contabilidad están constituidos por el discurso del método cartesiano, la obra de David Hume, los aportes de Isaac Newton, y posteriormente por la crítica de la razón pura y práctica de Inmanuel Kant, máximo exponente de la ilustración.

La matriz epistémica a la cual responde esta teoría y sus correspondientes procesos de construcción de conocimientos contables está constituida por una taxonomía que armoniza la naturaleza del conocimiento cartesiano bajo una postura racionalista y el rigor del método científico, producto del enfoque empirista. Esta taxonomía responde a la secuencia de observar, percibir, conceptuar y formular; procesos que permiten captar la realidad en sus condiciones y características originales; organizar y estructurar lo percibido a través de mecanismos fieles receptores de información y la aplicación de la razón como instrumento responsable de la construcción de conocimientos; y finalmente, encerrar la realidad en una fórmula científica, utilizando para ello los recursos de la matemática, la estadística, la física y otras ciencias de naturaleza cuantitativa.

Sirvieron de base primaria al Neopatrimonialismo, la Teoría General del Conocimiento Contable construida por el mismo Antonio Lopes de Sá, la teoría de las funciones sistemáticas, y otras teorías del mismo autor, apoyadas en planteamientos científicos de Vincenzo Mazi, Francisco D´Áuria y Jaime Lopes Amorim,

El análisis y discusión de los planteamientos científicos de esta teoría durante la década de los noventa del siglo XX, en diversos foros académicos de América y Europa ha confirmado su rigor epistemológico, axiológico y heurístico.

De las ideas neopatrimonialistas expresadas por el Doctor Antonio Lopes de Sá, en ocasión de seminarios y conferencias sobre su teoría, se desprende que la Contabilidad no debe reducirse solo al estudio de hechos ex post facto, aislados, sino que debería dedicarse al conocimiento de las causas de los sucesos, apoyándose en métodos científicos, para luego derivar modelos que permitan acercar la teoría a sus aplicaciones prácticas.

Entre otros aportes de la doctrina patrimonialista de la Contabilidad se encuentra el haber adoptado, de manera sistemática y científicamente estructurada, la cuestión de los valores axiomáticos en la construcción de la Teoría General del Fenómeno Patrimonial, aplicando axiomas y teoremas a modelos de comportamiento de la producción de riqueza de las organizaciones empresariales en general.

El Neopatrimonialismo se presenta bajo la fisonomía de doctrina de ciencia contable pura referida a las relaciones fundantes del fenómeno patrimonial, donde se observa un mayor énfasis en los criterios lógicos que en las aplicaciones prácticas, el uso de un método racional deductivo abstracto como vía para llegar a una generalización científica. Al respecto Luis Fernando Coelho Da Rocha (2004) ha dicho que el Neopatrimonialismo es más doctrina que proceso, más filosofía de la ciencia contable que una tecnología.

La teoría Neopatrimonialista enmarca su discurso ontológico en lo que su autor ha denominado Célula Social, donde se encuentran las causas primeras de la transformación del capital y sus consecuencias, sentando así las bases de una visón holística del método y del ámbito de la investigación científica en Contabilidad.

Para Lopes de Sá el Neopatrimonialismo tiene como propósito la prosperidad social, al respecto plantea en su  en su obra Teoría general del conocimiento contable que la prosperidad de una nación depende de la prosperidad de las células sociales, y que la Contabilidad como ciencia puede sugerir los modelos pertinentes para que se dé este desideratum.

GÉNESIS DEL NEOPATRIMONIALISMO
Todos conocemos los eventos que permitieron la difusión de esta teoría; por ello prefiero centrarme en las ideas que constituyeron la génesis de la misma.

La teoría Neopatrimonialista nace bajo las ideas de que la contabilidad como ciencia, no debía dedicarse más al estudio de hechos pasados aislados, sino que debería dedicarse al conocimiento de las causas de los hechos basándose en los métodos de la ciencia pura, es decir, la ciencia caracterizada por el método científico. El producto teórico de esta nueva ciencia contable debe traducirse en modelos para aplicaciones futuras; sin tener como propósito central las aplicaciones prácticas.

Según Coelho Da Rocha (2004) el Neopatrimonialismo contable es la primera teoría que adopta los valores axiomáticos de manera organizada, sistemática y rigurosamente científica. Igualmente es la pionera en adoptar una teoría general del fenómeno patrimonial, aplicando axiomas y teoremas, asumiendo modelos de comportamiento de la riqueza de organizaciones empresariales e instituciones públicas.

El Neopatrimonialismo, como nueva corriente científica de origen brasileño, fue desarrollada por el Doctor Antonio Lopes Sá, quien presenta a la contabilidad bajo una óptica especial de gran amplitud más cerca de las situaciones que se viven en nuestra época, ofrece un conjunto de teorías competentes para conducir las empresas e instituciones a la satisfacción de las necesidades humanas y al equilibrio social.

El planteamiento anterior permite relacionar  el origen y la conformación de la teoría Neopatrimonialista de la contabilidad, teniendo como base lo señalado por Gonçalves y Carvalho (2009), quienes al analizar la obra de  Lopes de Sá señalan, que la contabilidad nació con la civilización y jamás dejará de existir en función de ella. Tal vez por eso sus progresos casi siempre han coincidido con aquellos que caracterizan a los de la propia evolución del ser humano.

De esta manera tal como lo expone Coelho Da Rocha (2004),  la teoría del Neopatrimonialismo derivó de la teoría general del conocimiento contable, cuyo autor es el profesor Antonio Lopes de Sá, y nació de la fusión de otras diversas teorías del mismo autor, estructuradas desde los años 60 del siglo XX, y fuertemente apoyadas en las tesis de Vincenzo Masi, Francisco D’Áuria y Jaime Lopes Amorim.

Es necesario hacer notar, que el brasileño Francisco D’Auría, en su obra Fenómenos Principales de Contabilidad Pura, presenta la teoría de que a todo hecho, sea o no patrimonial, si se puede expresar en cantidad y es aplicable la contabilidad. En este pensamiento se sustituye el concepto de valor por el de cantidad. También ha destacado D’Auría que, una vez que el proceso contable se generalice como doctrina, tiene ilimitados campos de aplicación.

Por otra parte indican Feudal y Linares (2006) que en la actualidad, han adquirido un gran auge las ideas expuestas por la escuela italiana de la contabilidad (Masi, Ceccherelli, D’Alvise, Loreto, D’Ippolito, etc.), que identifican como contenido fundamental de esta ciencia, el análisis patrimonial.

Tua Pereda (1995) apoyándose en lo planteado por Masi respecto del patrimonio, señala que el objeto de la contabilidad es el patrimonio hacendal, considerado en sus aspectos estático y dinámico, cualitativo y cuantitativo; y su fin es el gobierno oportuno, prudente, conveniente, de tal patrimonio en las empresas y en los entes de cualquier naturaleza, sea en situación de constitución, sea en situación de gestión, sea en situación de transformación, cesión, fusión o liquidación.

CORRIENTES CIENTÍFICAS QUE SIRVEN DE BASE AL NEOPATRIMONIALISMO. PLANTEAMIENTOS CENTRALES DE ESTA TEORÍA

Las corrientes científicas que sirven de antecedentes y puntos de partida para la construcción de la teoría Neopatrimonialista de la contabilidad, surgidas en la modernidad a la luz de las filosofías de Descartes, Newtom, Bacon, Hume, Kant, y posteriormente alimentadas por los sistemas filosóficos de Hegel, Marx y Comte son: el contismo, personalismo, materialismo, reditualismo, haciendalismo, controlismo, neocontismo, neocontrolismo y patrimonialismo. Estas corrientes o escuelas del pensamiento contable como también se les ha denominado tienen como característica común y raíz fundamental, la teoría de la partida doble, cuya construcción se atribuye a Fray Lucca Pacciolo y a los aportes de Benedetto Cotruglio, en el contexto del comercio italiano de las ciudades estado.

Cada una de estas corrientes responde a una concepción praxiológica de la contabilidad, asociada a su aplicación y utilidad; y su desarrollo está orientado por un propósito determinado; ambos rasgos marcados fuertemente y orientados por principios de contabilidad que le sirven de estatuto científico.

Es así como el contismo hace énfasis en los objetos estrictamente contables, susceptibles de mensurabilidad mediante modelos determinísticos o matemáticos. El personalismo asocia las unidades contables o cuentas con personas que reciben y entregan bienes, capaces de derechos y obligaciones. El materialismo contable hace énfasis en el estudio de la producción de bienes y la acumulación de riqueza. El reditualismo tiene como viga fundamental de su planteamiento el manejo y estudio de los réditos o la capacidad de los bienes y transacciones de generar riqueza. Para el haciendalismo la contabilidad es la ciencia que estudia las haciendas particulares y también la hacienda pública. El controlismo concibe a la contabilidad como la ciencia y el mecanismo de control de la empresa. El neoconstismo y el neocontrolismo amplían las bases, métodos y procedimientos del contismo y controlismo aplicando nuevas herramientas y sistemas de cálculo e incorporando aportes prácticos de la teoría general de sistemas. Y el patrimonialismo tiene como objeto fundamental de la actividad contable el manejo, control y rendimiento del patrimonio, la reunión de grandes capitales y su capacidad de generar la riqueza de las empresas.

La historia del conocimiento contable refiere que el aporte de ideas de investigadores y la creación de escuelas de pensamiento desde el siglo XVI hasta nuestros días, han permitido la evolución contable con la formulación de teorías que se ven influenciadas total o parcialmente por las corrientes científicas que le preceden, tal es el caso del neopatrimonialismo brasileño, posterior a las doctrinas del materialismo italiano, el contismo francés, el personalismo italiano, el reditualismo alemán y, el controlismo, hacendalismo y patrimonialismo italianos.

En el caso del contismo surgido en los siglos XVI y XVII, con las teorías de De la Porte y Degranges, representaba ya un patrimonialismo  inconsciente tal como lo concibió Vincenzo Masi.

Las demás escuelas: Personalismo, Controlismo, Neo-Contismo, Hacendalismo, Neo-Controlismo contribuyeron al desarrollo doctrinal, pero la mayor fuerza para el fundamento de la Teoría Neopatrimonialista la ejerce el patrimonialismo de Masi, el cual postula que el objeto de estudio contable es el patrimonio hacendal, tomando en consideración su aspecto estático y dinámico, cualitativo y cuantitativo y asumiendo que su fin es el gobierno oportuno, prudente, conveniente, de tal patrimonio en las empresas y en los entes de cualquier naturaleza.

Ahora bien, los motivos que conducen a la formulación de la teoría del Neopatrimonialismo tal como lo menciona Lopes de Sá (1992) han sido los de ofrecer una estructura epistemológica del conocimiento contable en un cuerpo doctrinario de acuerdo con la evolución científica y tecnológica del siglo XX pero con miras de que sus principios generales propicien su desarrollo científico en el siglo siguiente.

El fundamento filosófico de la nueva doctrina fue establecido por analogía con la filosofía de ciencias como la física, química y biología, estableciendo una relación de semejanza entre lo que es la energía contenida en la materia para esas ciencias y la esencialidad de los acontecimientos contenidos en el comportamiento patrimonial para la teoría del neopatrimonialismo.

Así mismo Coelho Da Rocha (2004) refiere que el Neopatrimonialismo parte de una visión contable de carácter universal que se preocupa del saber pensar en contaduría y asume el rol de directriz general y metodológica, que incluso puede sugerir procedimientos para efectos pragmáticos.
Interpreta este autor que el objetivo principal de esta teoría es presentar la ciencia pura, con énfasis en el criterio lógico, más allá de dejarse impresionar con una aplicación. De allí que el neopatrimonialismo se presenta más como doctrina que como proceso, más como filosofía de la contaduría que como tecnología, asumiendo que su compromiso es con la generalidad.

Igualmente señala, que se trata de hacer de la contabilidad una verdadera ciencia social, que no tenga como fundamento los aspectos normativos, fiscales o financieros sino que se aboque a la producción de conocimientos sobre las necesidades del hombre y la forma de satisfacerlas a través de los medios patrimoniales. Una ciencia que no se limite a la frialdad de los registros de las operaciones sino que se dedique a la observación de los hechos contables, para el estudio de las relaciones lógicas entre los recursos patrimoniales y las necesidades humanas.

Para el alcance de lo anterior, observa Coelho, que la doctrina de Lopes de Sá refiere que es preciso tener una mente disciplinada de forma lógica para encontrar las explicaciones a los acontecimientos. Igualmente menciona que el conocimiento ya creado no debe ser apartado en su totalidad, por el contrario, se debe tomar el contenido que permita desarrollar nuevas concepciones, que minimicen la subjetividad que tiende a invadir el conocimiento contable. Siendo necesario, por lo tanto, tener claro el objeto de estudio y la finalidad del mismo para lograr la organización del pensamiento.

En los inicios de los estudios de Lopes de Sá, fue determinando que en los razonamientos que formulaba se producía algo específico en la relación entre los medios o recursos patrimoniales y las necesidades hacendales, a lo que le llamó “función”. Luego se determinó que el interés propiamente dicho, no se basaba en observar y conocer sino en identificar tales funciones y demostrar que éstas son más importantes que los elementos patrimoniales. Surge así la Teoría de las Funciones Sistemáticas del Patrimonio de la Células Sociales, a la par de otras proposiciones lógicas tales como la integración y la prosperidad.

Por su parte, Coelho (2004) señala que el rigor epistemológico del neopatrimonialismo sigue la secuencia de observar, percibir, conceptuar, formular axiomas y teoremas para construir una teoría de contenido holístico y con un criterio heurístico de indagación.
La rigurosidad epistemológica mencionada, exige que el neopatrimonialismo se base en relaciones lógicas que sean válidas para sustentar las concepciones teóricas, motivo por el que éstas se clasifican en: Relaciones Lógicas Esenciales, Relaciones Lógicas Dimensionales y Relaciones Lógicas Ambientales.
Las Relaciones Lógicas Esenciales, se refieren a la naturaleza de las funciones e intentan explicar el origen del fenómeno de la función patrimonial, tomando como elementos esenciales la necesidad, la finalidad y la capacidad del medio o función.

En este sentido López de Sá (1992) menciona que la necesidad hacendal genera la finalidad, la necesidad hacendal busca el medio y el medio en tanto es capaz de proveer o suplir la necesidad, genera la función. Solamente hay función cuando la meta empieza a ser cumplida. En el momento que el elemento patrimonial provee la necesidad y atiende a la finalidad se inicia el fenómeno funcional.

Por otro lado las Relaciones Lógicas Dimensionales, indican que la medición de los hechos depende de observarlos bajo el aspecto de dimensiones definidas.
Para contrastar una función patrimonial es preciso considerarla bajo seis dimensiones que son: La de causa u origen, la de efecto o consecuencia, la de tiempo, la de espacio, la de cualidad y la de cantidad.

Por ejemplo, la liquidez tiene: causas: Los recursos de los pagos y efectos: el pago de las obligaciones. Tiempos: plazos en los medios se realizan y las obligaciones se vencen y espacios: son las divisiones de la actividad que generan recursos y obligaciones propios. Cualidad: naturaleza de los componentes tales como dinero, inventario, cuentas por cobrar, cuentas por pagar, etc. y cantidad. Volumen de los componentes estimados. Todos ellos deben ser observados en razón de la importancia que representan.

Existe una lógica temporal, una lógica espacial, una lógica cuantitativa, una lógica cualitativa; y todo un conjunto de razones que influyen sobre los aspectos referidos y sobre los cuales se trataron al realizar las proposiciones de la teoría.
En el caso de las relaciones lógicas ambientales, representan el conjunto de relaciones que recoge el comportamiento de las funciones y que se resultan del ambiente en que están contenidos el patrimonio y la hacienda.

Así se observa que la riqueza o patrimonio está inserto en la hacienda, la hacienda está inserta en su mercado, el mercado de la hacienda está inserto en la sociedad y la sociedad está contenida en el planeta.

Ejercen su influencia sobre las funciones patrimoniales los fenómenos administrativos, aspectos psíquicos del personal, aspectos económicos, sociales, políticos, legales, ecológicos, entre otros.

Las relaciones ambientales pueden ser endógenas o hacendales (administrativas, aspectos psíquicos del personal), y exógenas o extra-hacendales (económicas, sociales, políticas, legales, ecológicas, científicas y tecnológicas).

La totalidad de los aspectos mencionados deben ser ponderados en el conocimiento de las realidades  de los fenómenos de comportamiento funcional del patrimonio.

ALGUNOS FUNDAMENTOS FILOSÓFICOS DEL NEOPATRIMONIALISMO A LA LUZ DE LAS CIENCIAS HUMANAS Y SOCIALES

Al pasar revista a los sistemas filosóficos occidentales y considerar las dimensiones filosóficas, estructuras científicas y planteamientos epistemológicos del Neopatrimonialismo, nos damos cuenta que esta corriente del pensamiento contable, entendido como filosofía de la ciencia contable, según la concibe Coelho Da Rocha, hunde sus bases en dos tradiciones filosóficas como se desprende de lo expresado por Mardones (1991) en su obra Filosofía de las Ciencias Humanas y Sociales. Estas tradiciones filosóficas son la aristotélica y la galileana.

Para Mardones, Penetrar en el campo de la filosofía de la ciencia contable equivale a tropezar con una polémica. No hay consenso entre los estudiosos de esta ciencia acerca de la fundamentación de su quehacer. Desde la aparición de las diversas disciplinas que se acogen a la categoría de ciencias económicas y administrativas, se ha desatado la polémica sobre su estatuto de cientificidad.

La aparición expresa de estas disciplinas, dicho sin mucha precisión, aconteció en el siglo XIX. Es decir, en el momento histórico en que se hizo evidente que la sociedad, en general y la empresa en particular, con sus múltiples relaciones, requerían explicaciones claras sobre muchos aspectos. Desde este momento de crisis, el pensamiento y la reflexión económico-administrativa pugnaron por encontrar estabilidad. Fruto de esta lucha en un mundo social que se había vuelto problemático surgieron las ciencias económicas y administrativas, entre ellas la contabilidad. ¿Pero eran tales intentos verdaderas ciencias? La respuesta a esta inquietud dependería del concepto de ciencia que se utilizara como medida.

Para algunos investigadores la contabilidad era una ciencia, para otros no. Unos exigían que esta nueva ciencia se acomodara al paradigma o modelo de las ciencias verdaderas, es decir, de las físico-naturales, mientras otros defendían su autonomía. Vemos que desde su origen la incipiente ciencia contable es acompañada de la disputa acerca del estatuto científico que posea o no.

Pero más allá de esta disputa se advierte otra polémica mayor, más antigua, profunda y abarcadora: ¿qué es la ciencia contable? Porque lo verdaderamente problemático e inquietante es observar la diversidad de criterios que se aplican tras la expresión ciencia contable.

Habría que decir en opinión de Mardones, que en el contencioso sobre la cientificidad de la ciencia contable, se da cita el debate sobre la ciencia social misma. De aquí su gran interés. Por esta razón, algunos teóricos del debate denominan a este problema de la fundamentación de la ciencia contable, la máxima y verdadera cuestión. Dicho de otro modo: aquí se anudan actualmente los problemas más acuciantes que rodean a la ciencia contable y las preguntas que van más a la raíz.

En la fuerza misma de la disputa actual, que nos obliga a buscar aguas arriba el origen de este nudo crítico se encuentra también el fundamento del pensamiento Neopatrimonialista de la Contabilidad. De igual forma esperamos que la historia de estas inquietudes devele el problema mismo o, al menos,  ayude a aclararlo, así como encender luces acerca de los más significativos fundamentos del Neopatrimonialismo contable.

Las tradiciones filosóficas aristotélicas y galileana como fundamentos del Neopatrimonialismo contable

Dice Mardones, que si observamos el panorama de la filosofía de la ciencia contable en general y del Neopatrimonialismo en particular, o de la reflexión acerca de los mismos y de lo que tiene que ser considerado como tal, desde la altura de su historia, se distinguen dos tradiciones importantes: la llamada tradición aristotélica y la denominada galileana. Son dos modos de mirar la ciencia contable o dos planteamientos diferentes acerca de las condiciones que han de satisfacer una explicación que se quiera denominar científica. Ambas tradiciones tienen sus raíces y representantes en el mundo griego. La tradición aristotélica se remonta a Aristóteles como a uno de sus primeros y más conspicuos representantes, pero la galileana, aunque recibe su nombre de Galileo Galilei (1564-1642), hunde sus raíces más allá de Aristóteles, en Pitágoras y Platón. No son, pues, tanto los acentos personales los que aquí nos interesan, cuanto las diferentes concepciones de ciencia contable que ambas vinculan. Y esto, en tanto que dos tradiciones vivas que llegan, con su caudal enriquecido por las vicisitudes históricas, hasta nuestro hoy, y persisten en una confrontación, cuyo lugar más visible es la fundamentación de la ciencia contable y las distintas corrientes de pensamiento que la conforman.

Con el objeto de caracterizar mejor el problema de la ciencia contable, su método, el estado de la cuestión y los fundamentos filosóficos del Neopatrimonialismo, detengámonos un poco en una breve exposición de ambas tradiciones.

Aristóteles y la explicación teleológica de la ciencia contable

Según expresa Mardones, Aristóteles consideraba que la investigación científica daba comienzo allí donde alguien se percataba de la existencia de ciertos fenómenos. Es decir, que para Aristóteles, al principio está la observación. Pero la explicación científica solo se consigue cuando se logra dar razón de esos hechos o fenómenos. Y es justamente el cómo se entiende este dar razón de los hechos lo que va a caracterizar a Aristóteles y toda una tradición que de alguna manera guarda semejanza o prosigue el tipo de explicación propugnada por el Estagirita, y que se refleja en el planteo de fondo del Neopatrimonialismo contable.

Aristóteles pensaba la explicación científica como una progresión o camino inductivo desde las observaciones hasta los principios generales o principios explicativos. Estos principios eran inferidos por enumeración simple o por inducción directa; por cualquiera de los dos métodos se obtenían más generalizaciones acerca de las propiedades de la especie o género. Esta etapa consiste en obtener principios explicativos a partir de los fenómenos que han de explicar: se denomina inducción. Para Aristóteles todavía existía un segundo momento o etapa en la explicación científica: el deductivo. Consiste en deducir enunciados acerca de los fenómenos a partir de las premisas que incluyan o contengan a los principios explicativos. Aristóteles exigía una relación causal entre las premisas y la conclusión del silogismo acerca del hecho o fenómeno a explicar. Y aquí aparece el énfasis, rasgo o característica de la explicación aristotélica. La causa de un fenómeno tiene, para Aristóteles, cuatro aspectos: la causa formal, la causa material, la causa eficiente y la causa final. Basta pasearse por los hechos y la racionalidad contable para darse cuenta de esta herencia aristotélica. Basta leer con la debida atención el tejido argumental de la teoría Neopatrimonialista de la Contabilidad para darnos cuenta de la herencia aristotélica en la misma.

Pues bien, una explicación de hechos contables en forma científica debe especificar estos cuatro aspectos que constituyen su causa. Sobre todo, no podía faltar a una pretendida explicación científica de un fenómeno o hecho contable, el dar cuenta de su causa final o telos. Aristóteles criticó duramente a aquellos filósofos, como por ejemplo los atomistas Demócrito y Leucipo, que pretendían explicar los hechos en términos de sus causas materiales y eficientes, o aquellos que acentuaban excesivamente las causas formales, como los pitagóricos. También la contabilidad pasó por estos caminos en búsqueda de fundamentos para sus prácticas. Aspectos estos que se observan también en la teoría Neopatrimonialista de la Contabilidad.

Aristóteles exigía explicaciones teleológicas, que aclarasen con el fin de qué ocurrían los fenómenos, no solo de los hechos referidos al crecimiento de los organismos vivos, sino aún de los seres inorgánicos u objetos inanimados.

Es precisamente este acento puesto por la ciencia aristotélica en la explicación teleológica o finalista, el que se considera prototípico de esta tradición y que permite encontrar semejanzas con posturas científicas actuales en la ciencia que ejercemos los contadores públicos. Ahora bien, no debemos olvidar que las explicaciones aristotélicas tenían otros rasgos no mantenidos hoy día: eran explicaciones en términos de propiedades, facultades o potencias, asociadas a la esencia de alguna substancia. Tales explicaciones tienen un carácter conceptual que las diferencia de las hipótesis causales y las acerca a las explicaciones teleológicas y, más allá, presupone una cosmovisión o concepción del mundo, como conjunto de substancias, que hoy nos es extraña. No obstante en la teoría Neopatrimonialista se observa esta intención de concepción del mundo a través de la explicación teleológica del bienestar social.

Galileo y la ciencia contable como explicación causal

Señala Mardones, que nada acontece en el mundo cultural y humano de la noche a la mañana. Las ideas se van incubando lentamente, o de forma más acelerada, al socaire de los acontecimientos sociales, políticos, económicos o religiosos.

Los vientos del cambio o de la crítica nunca dejaron de soplar sobre la tradición aristotélica. Hay toda una línea revisionista muy visible ya en siglo XIII, que introduce precisiones en el método inductivo-deductivo de Aristóteles, el cual ha sido utilizado por la contabilidad durante mucho tiempo. A esta línea pertenecen nombres como  R. Grosseteste (1165-1253), Roger Bacon (1214-1292), Duns Scoto (1265-1308), Guillermo de Occam (1280-1349) y Nicolás Autrecourt (1300-1350). Los estamos citando para que quede constancia que lo que vamos a llamar ciencia contable moderna, no irrumpe como algo inesperado, sino como resultado de una serie de cambios socio-económico-culturales y de la misma historia de las ideas.

Señala Mardones que a la altura del siglo XVI durante el Renacimiento tardío y la época del Barroco, las condiciones, sociales, económicas y culturales estaban maduras para que aconteciera el giro copernicano en la ciencia contable y lo que Ortega y Gasset llama la Anábasis de Descartes, o arreglo de cuentas en filosofía, de uno consigo mismo. Acontece que se deja de mirar al universo como un conjunto de sustancias con sus propiedades y poderes, para verlo como un flujo de acontecimientos que suceden según leyes. Casi todas las revoluciones científicas testimonian, como ha demostrado Thomas Khun, la unión indisoluble entre el descubrimiento de nuevos hechos y la invención de nuevas teorías para explicarlos, con una nueva imagen o visión del mundo. La concepción del mundo fruto de una nueva forma de mirarlo, que ya es visible en hombres como Galileo y Bacon, no es tanto metafísica y finalista, cuanto funcional y mecanicista. Los nuevos ojos de la ciencia moderna están transidos de ansias de poder y control de la naturaleza. El centro no es ya el mundo, sino el hombre. Por esta razón, su mirada cosifica, reduce a objeto para sus necesidades y utilidades a la naturaleza. La contabilidad se va adaptando a esta nueva racionalidad y utiliza sus argumentos y fundamentos filosóficos en la exposición de sus diversas teorías y escuelas de pensamiento.

Este interés pragmático, mecánico-causalista, que no va a preguntar ya por el por qué y para qué últimos, sino por el cómo más inmediato y práctico de los fenómenos y sus consecuencias, emerge con gran fuerza en la centuria que va desde 1543, año de la aparición de la obra de Copérnico De revolutionibus orbium coelestium, hasta 1638, fecha en que ven la luz los Discorsi de Galileo. En este umbral de la nueva ciencia, como la denomina Dijsterhuis, se cristaliza un nuevo método científico, una nueva forma de considerar qué requisitos tiene que cumplir una explicación que pretenda llamarse científica. Al triunfo social de las nuevas ideas no le van a ser ajenos una serie de cambios en la contabilidad. Si denominamos fuerzas sociales intervinientes a estos factores sociales que facilitan el surgimiento e institucionalización de la ciencia moderna o galileana, tendríamos que señalar lo siguiente. En primer lugar, la labor de recuperación de la tradición pitagórico-platónica efectuada por los humanistas. Ellos vierten en el pensamiento occidental la concepción o creencia de raíz pitagórico-platónica, que se verá fortalecida por la fe cristiana en el creador, de que el libro real de la naturaleza estaba escrito en lenguaje matemático y por ende en lenguaje contable. No habrá que buscar tanto la sustancia subyacente a los fenómenos cuanto las leyes matemáticas que nos develen la estructura real del mundo físico. Galileo será un típico representante de la nueva mentalidad que cambia las explicaciones físicas cualitativas de Aristóteles por las formulaciones matemáticas de Arquímedes y las fórmulas de la ciencia contable incipiente.

Dice Mardones con la mayor propiedad, que los humanistas solos no hubiesen logrado mucho. Junto a ellos aparecen unas condiciones sociales engendradas por el capitalismo incipiente nacido ya en el siglo XIII alrededor de las ciudades italianas y su comercio con Oriente, que rompe el control de la producción y distribución instaurada por los gremios de comerciantes. La incipiente producción, según el esquema de la oferta y la demanda, favorece la acumulación de capital y el fortalecimiento de una nueva clase social urbana, la burguesía y de la contabilidad como técnica. Propio de esta clase social es ir a lo positivo, esto es a lo útil y pragmático. La nueva ciencia recoge este interés pragmático, acorde con el interés de dominar la naturaleza, y señala una actitud tecnológica del conocimiento y sus aplicaciones. F. Bacon será el gran apóstol de esta actitud científica. Tales aplicaciones heurísticas se advierten sutilmente en los planteamientos neopatrimonialistas.

Tenemos ya una tradición matemática y contable recuperada, que va a proporcionar un gran instrumento a Galileo y sus seguidores para reducir, primero intuitivamente y después en la concentración de una fórmula matemática, las propiedades de un fenómeno. Pero si es importante la determinación métrica y numérica de un fenómeno, todavía lo es más la suposición hipotética que posibilitaba. El aspecto más importante re-ganado a la tradición pitagórico-platónica y arquimédica, y reformulado por el genio de Galileo, fue el énfasis en el valor de la abstracción e idealización de la ciencia. Es con esto con lo que se crece la contabilidad como ciencia y como técnica. El éxito de Galileo y del posterior desarrollo de esta tradición radica en su habilidad para arrinconar diversas complicaciones empíricas, para trabajar con conceptos ideales, como el péndulo ideal. Este ejercicio galileano es propio de la reflexión Neopatrimonialista asumido filosóficamente por sus creadores.

Positivismo decimonónico frente a la hermenéutica, como antecedente del Neopatrimonialismo

Esta polémica se desarrolla mediante: el monismo metodológico, el modelo o canon de las ciencias naturales exactas, la explicación causal como característica de la explicación científica y el interés dominador del conocimiento positivista (scientia et potentia in idem coincidunt) o (voir pour prévoir pour pouvoir). El Neopatrimonialismo toma partido y se inclina por seguir la vía del positivismo decimonónico buscando replicar esfuerzos para construir ciencia pura. El análisis e interpretacionismo matemático-probabilístico a base de modelos determinísticos signa la reflexión científica Neopatrimonialista, alejándose de una hermenéutica que postula la interpretación,  comprensión y explicación fundada en el uso de un lenguaje unívoco como método para construir ciencia.

Racionalismo crítico frente a la teoría crítica y su influencia en el Neopatrimonialismo

El positivismo lógico o neopositivismo del círculo de Viena que dio origen a la filosofía analítica, la cual se centra en la superación de la pseudociencia, mediante el análisis lógico del lenguaje; la comprobación y verificación empírica de todas las afirmaciones.

De lo anterior se apropia el pensamiento Neopatrimonialista y hace énfasis en el método científico, la objetividad de la ciencia y el interés que impulsa a la ciencia contable, tomando distancia de los enfoques críticos, tanto de la filosofía marxista, como de la escuela de Frankfurt. No obstante se observa en el discurso Neopatrimonialista una preocupación teleológica por lo social al considerar el fenómeno patrimonial y su transformación como promotor de bienestar general. Aquí entra a jugar un papel fundamental la dimensión ética de esta corriente del pensamiento contable.

La intención frente a la explicación, o los diversos juegos de lenguaje frente al modelo nomológico-deductivo

A la luz de esta diatriba filosófica el Neopatrimonialismo se caracteriza por una madeja compleja de las leyes y normas científicas y la insuficiente precisión con las que conocemos, que nos impide una formulación completa y nos fuerza a mantenernos al nivel de los bosquejos explicativos.

La situación actual: de los modelos lógicos y normativos a los modelos históricos y procesuales

El Neopatrimonialismo se somete al examen de un pensamiento científico postmoderno. Esta época se caracteriza por un postempiricismo, o la autocrítica de la tradición positivista. La estructura de las revoluciones científicas demuestra la inoperancia del criterio popperiano de la falsabilidad. Trata de imponerse el Todo Vale en la ciencia. Se consolidad la complejidad de la realidad y la ciencia. Y se tiende hacia una visión holística, sin pretensiones de construir verdades definitivas, ni reglas automáticas para el pensar la ciencia.

FUNDAMENTOS CIENTÍFICOS DEL NEOPATRIMONIALISMO

Para encontrar los fundamentos del Neopatrimonialismo contable es necesario hurgar un poco en la tradición científica que ha influido significativamente en la contabilidad. De antemano y para acortar la distancia entre la explicación y la conclusión, es bueno señalar, que en los axiomas y teoremas formulados por el autor de la teoría Neopatrimonialista se observa una densa influencia de la física de Newton. Hay una estrecha vinculación entre la evolución de la contabilidad y los avances científicos propiciados por los descubrimientos de René Descartes e Isaac Newton. Los trabajos de Alex Hamilton (1998) acerca de la herencia cartesiana y la física Cuántica nos ayudan a comprender esta relación. Para este autor, vivimos en una civilización en la cual han predominado las estructuras de pensamiento del siglo XVII, donde se ha dado una explicación mecánica y cuantificable al universo y a las cosas vivientes. Todavía a finales del siglo XX vivimos atados a dos grandes paradigmas, la visión metódica del mundo de René Descartes y los principios de la física mecánica instaurados por Isaac Newton. El Neopatrimonialismo no disimula y más bien refleja en sus más ponderados planteamientos estas visiones científicas.

Entre los años 1500 y 1700 la forma de pensar del hombre medieval y su manera de percibir al mundo cambian dramáticamente;  esta nueva mentalidad le dio a la civilización occidental los rasgos que le caracterizan en la actualidad y sentó las bases del paradigma que ha dominado nuestra cultura durante los últimos 400 años.

Hamilton expone que antes del año 1500 la visión del mundo era orgánica, había una interdependencia entre los fenómenos espirituales y los fenómenos materiales; las necesidades  comunitarias tenían mayor importancia que las necesidades individuales; la ciencia medieval estaba basada en el razonamiento y en la fe y su principal objetivo era entender el significado de las cosas y de los hechos en lugar de su predicción y control. Los científicos medievales consideraban a Dios, el alma humana y la ética como aquellos temas de mayor importancia; pero todo esto empieza a cambiar alrededor del año 1500 con la revolución científica, la cual se inicia con Nicolás Copérnico, quien pone en duda y cuestiona la visión de la tierra como centro del universo y al hombre como figura central de lo creado por Dios, dogma aceptado durante más de mil años. Esta irreverencia científica ofendió profundamente la conciencia religiosa de esa época; pero el verdadero cambio en la opinión científica de entonces fue producto de los trabajos de Galileo Galilei, quien, mediante el uso del telescopio y su extraordinario talento para la observación, invalida la vieja forma de ver el cosmos y certifica la hipótesis formulada por Copérnico como teoría científica válida. Galileo hizo una original combinación de la experimentación científica con el lenguaje matemático para formular las leyes que rigen el universo y la naturaleza; y postuló que solo se estudiarían las propiedades esenciales de los cuerpos materiales, forma, número y movimiento, que podían ser medibles y cuantificables por los científicos; las demás propiedades como color, sonido, olor, sabor, eran solo proyecciones mentales subjetivas que debían ser excluidas del alcance y dominio científico. Esta es una posición que bien vale la pena ser considerada como una base científica del Neopatrimonialismo.

La contabilidad, gracias a los descubrimientos de Fray Luca Pacciolo, nace con la revolución científica, se alimenta de la forma de pensar de la época y expresa en sus principios el método científico utilizado en la búsqueda de la verdad.

La estrategia metodológica de dirigir la atención científica solo a las propiedades cuantificables de la materia ha sido una norma en la práctica de la ciencia moderna; sin embargo, esto ha tenido un gran costo. La ciencia ha dejado de lado aspectos intangibles de gran relevancia que determinan comportamientos y cambios significativos en las variables estudiadas. Esta concepción de la ciencia se reproduce íntegramente en la contabilidad, disciplina en la cual la cuantificación de los hechos comerciales ha constituido su mayor fortaleza. Esta obsesión de los científicos por la medición y la cuantificación ha producido los más profundos cambios que ha conocido el mundo durante estos últimos 400 años; sin embargo, no podemos dejar de pensar que la concepción del mundo y el desarrollo de la ciencia ha podido ser diferente.

Este profundo cambio en la visión del mundo fue consolidado por dos grandes figuras del pensamiento filosófico, René Descartes e Isaac Newton. La visión filosófica del primero fue influida profundamente por la nueva física y la astronomía que descubrían Copérnico y Galileo, por consiguiente no aceptó ningún conocimiento convencional, sino que intentó el desarrollo de todo un nuevo sistema de pensamiento. Una revolución epistémica de esta envergadura no sucedía desde Aristóteles.

Descartes se centró en distinguir la verdad del error en todas las áreas de aprendizaje manteniendo que todas las ciencias eran totalmente certeras y rechazaba todo conocimiento concebido como probable; consideraba cierto solo aquello que pudiera ser conocido a la perfección, donde no existiera duda alguna; aquí Descartes muestra la limitación de su nueva filosofía. La física del siglo XX ha demostrado que no hay verdades absolutas en la ciencia, que todas nuestras teorías y conceptos son limitados, aproximados y relativos.

Muchos investigadores y profesionales de nuestra sociedad actual tienen una arraigada convicción en el Método Científico como la única vía válida para comprender los fenómenos de la realidad. El Método de Descartes y su visión personal de la naturaleza ha influido profundamente en todas las ciencias modernas, siendo todavía muy útil en nuestros días, solo si se reconocen sus limitaciones. Sin embargo, la comunidad científica de las tres últimas centurias ha adoptado la metodología de Descartes como la única vía para reconocer la verdad absoluta. La contabilidad no ha sido una excepción; en sus postulados fundamentales se observa la marca indeleble del método cartesiano; verbi gratia: modelos de estados financieros, métodos de depreciación, cálculo del enriquecimiento, etc. Y en el caso particular que nos ocupa, el patrimonio de la célula social.

Para Descartes el universo material era una máquina y toda verdad debía ser deducida a través de una demostración matemática. La naturaleza funcionaba de acuerdo con leyes mecánicas; y todo cuanto sucedía en el mundo material podía ser explicado en términos de la distribución y el movimiento de sus partes integrantes. Esta visión mecánica de la naturaleza se convirtió en el principal paradigma de la ciencia que lideró la investigación científica y la formulación de teorías sobre los fenómenos naturales, sociales y patrimoniales, hasta el momento en que la física del siglo XX descubre una nueva realidad.

Esta visión mecánica del mundo constituye el más remoto antecedente de la teoría sistémica y el modelo cibernético, los cuales tienen influencia directa en la conformación del pensamiento estructuralista aplicado en la contabilidad actual, en cuyo ejercicio se opera con sistemas contables racionalmente estructurados en partes, con funciones y objetivos interrelacionados; lo que se observa igualmente en la teoría Neopatrimonialista de la contabilidad.

Para Hamilton, quien completó la revolución científica y el sueño cartesiano fue Isaac Newton, matemático que desarrolla una fórmula completa de la visión mecánica de la naturaleza logrando así una gran síntesis de los trabajos de Copérnico, Galileo y Descartes. El dominio de las ciencias matemáticas por Newton era tal, que produjo un método denominado Cálculo Diferencial para describir el movimiento de los cuerpos sólidos. Este importante logro intelectual ha sido reconocido por Einsten como probablemente el mayor avance del pensamiento que un solo individuo ha tenido el privilegio de crear. La teoría matemática del cálculo diferencial e integral ha sido aplicada en contabilidad con gran éxito en el estudio de funciones de costos, utilidades y otras variables de tipo financiero.

La teoría de Newton postula que los cuerpos son atraídos hacia el centro de la tierra por la misma fuerza que hala los planetas hacia el sol. Este fue el inicio de las leyes que gobiernan todo el sistema solar. El universo newtoniano consiste en un gran sistema mecánico que opera según leyes matemáticas exactas. Esta figura de una máquina–mundo perfecta implicaba la existencia de un creador externo, un Dios monárquico que gobernaba todo imponiendo su ley divina. Durante los siglos XVIII y XIX se utilizó la mecánica newtoniana con gran éxito. La teoría de Newton se pudo aplicar en el movimiento de planetas, satélites, cometas, hasta el más ínfimo detalle; así como también en otros fenómenos relacionados con la gravedad. El sistema matemático del mundo se convierte rápidamente en la correcta teoría de la realidad, lo que generó enorme entusiasmo entre los científicos e investigadores en general. La imagen del mundo como una máquina perfecta introducida por Descartes fue confirmada por Newton, quien se convirtió en su máximo exponente. Descartes y Newton, dos colosos de la ciencia, influyeron significativamente en la manera en que se percibía el mundo en aquella época y para la posteridad. Sus aportes han servido para lograr avances de mucha trascendencia en beneficio de la humanidad; sin embargo, su obsesión por la medición y el control los obligó a considerar solo lo que percibían los cinco sentidos. Esto está muy bien si hubiesen aceptado que este nuevo método científico solo estaba midiendo una fracción de la realidad, aquella fracción que solo percibían los sentidos. El problema grave estuvo en describir esta fracción como la única realidad. Como consecuencia de esta concepción de la ciencia, la educación de los siguientes siglos se centró en esta pequeña fracción de la realidad. Nosotros recibimos este legado, somos hijos de esta forma de ver al mundo y los fenómenos en general. Sin embargo, la física de principios del siglo XX descubrió otra realidad mucho más amplia; la misma tiene la impronta de Albert Einsten, un científico de extraordinario nivel intelectual, cuyos trabajos son monumentos filosóficos que marcan el inicio del pensamiento del siglo XX.

Este pensador se concentró en  construir una base científica sólida y unificada para la física; y durante esta búsqueda Einsten creyó firmemente en la integridad de la ciencia, en la armonía innata de la naturaleza, en la divina y variada inteligencia del universo, y en la capacidad del ser humano para ver más allá de lo aparente.

El conocimiento y la práctica contable, lo mismo que otras ramas del saber social, han sido fuertemente influidos por los descubrimientos de Copérnico y Galileo, por el método cartesiano y por la física newtoniana, pues el ritmo de su evolución como disciplina científica se ha visto marcado por el determinismo observado en el funcionamiento de un mundo concebido como una máquina, en la metódica y racional demostración matemática, en los principios de la física clásica y en la exactitud del cálculo diferencial e integral, saber que constituye el arma más poderosa del científico moderno. Como corolario de lo anterior, una de las ramas de las ciencias sociales que ha reproducido con mayor fidelidad en su acervo científico el rigor del método cartesiano y los principios de la física clásica,  ha sido la contabilidad, hecho que se observa en la bidimensionalidad de la teoría de la partida doble, que se apropia de los dos ejes cartesianos para representar esquemáticamente la transacción comercial, en la medición y cuantificación de los hechos económicos como verdad objetiva, en la concepción de que la verdad contable se basa en la evidencia escrita o la presencia física de los bienes y en el principio del conservatismo, que no es más sino la reproducción de la ley física de la conservación de la energía. Como se observa, en la contabilidad se reproducen muchos principios de la física que le han dado las características y el perfil de ciencia que hoy tiene. Pero ha sido tan fuerte y determinante la influencia del método cartesiano y de la física newtoniana en la contabilidad, que ha sido muy difícil observar los fenómenos contables bajo otra perspectiva, como la realidad que la física de comienzos del Siglo XX ha descubierto.

Lo anterior configura un antecedente importante para la construcción de la teoría Neopatrimonialista de la contabilidad.

En estricto sentido, el Neopatrimonialismo asume una cosmovisión contable universal, que tiene como fundamento la teoría pura orientada a explicar las relaciones del fenómeno patrimonial. Se preocupa por la rigurosa reflexión científica y se constituye así en un método de acercamiento del pensamiento a los objetos de estudio y en una metodología que deriva en procedimientos de investigación para el logro de objetivos praxiológicos.

Esta teoría se plantea como objetivo general construir criterios lógicos, más que aplicaciones prácticas y de esta forma se torna más doctrina que proceso; más filosofía de la contabilidad que tecnología contable, como bien lo expresa Coelho Da Rocha (2004). Bajo este enfoque la teoría Neopatrimonialista busca la generalización científica, que es el propósito ulterior de toda ciencia positiva.

La teoría abarca en sus procesos de indagación las causas o hechos que producen las transformaciones de la riqueza, el proceso mismo de transformación y sus consecuencias futuras, lo que se traduce en investigaciones de causa-efecto en aras de construir nuevos conocimientos.

Aprovecha los aportes de la investigación contable, las contribuciones de otras ciencias, las críticas que permiten observar nuevos campos de estudio y aplicación de la teoría, pero tomando prudente distancia del subjetivismo producto de emergentes corrientes del pensamiento científico contemporáneo.

Permanece en su teleología epistemológica de buscar el origen y causas relacionadas con las transformaciones patrimoniales (objeto de estudio fundamental) y con los objetivos de los procesos de indagación científica.

Respeta y mantiene la concepción de verdad científica que se deriva de la dualidad epistémica de sujeto cognoscente y objeto conocido, reivindicando el valor de la razón en la apreciación de los objetos tal y como estos se presentan en la realidad.

Mediante la descripción y análisis de los elementos endógenos y exógenos que componen la célula social, la teoría muestra su criterio universal y sus posibilidades heurísticas, abriendo así las puertas para seguir reflexionando y construyendo conocimientos.

Asume como estructura científica el ensamblaje entre axiomas y teoremas que permiten tejer el corpus científico, y construye su propia metodología diferente a la del patrimonialismo.

Esta teoría se fundamenta epistemológicamente en una tipificación lógica de las relaciones del fenómeno contable y las clasifica en esenciales, dimensionales y ambientales. Las primeras son: necesidad, finalidad, medios patrimoniales y funciones; las segundas son: causa-efecto, espacio-tiempo, cualidad-cantidad; y las terceras son: recursos humanos, administración, mercado, etc.

La teoría se basa en el principio de que las funciones como la utilización de medios patrimoniales que operan en sistemas definidos, que los mismos son autónomos y concomitantes en sus movimientos.

Plantea ocho grandes sistemas de funciones patrimoniales; cada uno de ellos orientado a satisfacer una necesidad, a saber:

Sistemas básicos o de naturaleza originaria, de circulación o vitalización, como la liquidez, resultabilidad, economía, y estabilidad.

Sistemas auxiliares relacionados con las necesidades de protección y de mejora funcional constante como productividad e invulnerabilidad.

Sistemas complementarios orientados a la adecuación y ajuste funcional, tales como la elasticidad y sociabilidad.

Cada uno de los sistemas mencionados está orientado a satisfacer una necesidad específica y la teoría los extrapola a las siguientes obligaciones: cancelas deudas manteniendo la salud financiera; lograr resultados compatibles con el propósito de la célula social; seguir operando con plena capacidad de movimiento; mantener un armónico equilibrio entre estructura y movimiento; aprovechar medios patrimoniales evitando pérdidas y cumpliendo eficientemente con las tareas; protegerse y evitar los riesgos en las operaciones; operar con una dimensión conveniente y compatible con las necesidades; y armonizar con los medios agentes o contingentes que mueven el patrimonio como forma de vinculación con el entorno social y ecológico.

El Neopatrimonialismo concibe que los sistemas de funciones pueden ser observados como subsistemas en un contexto micro temporal y espacial. Admite la interacción sistemática y lo hereditario del fenómeno que implica ocurrencia y posible no ocurrencia.

AXIOMAS DEL NEOPATRIMONIALISMO

En esta teoría se considera que los axiomas constituyen la herramienta más relevante para guiar el pensamiento científico en contabilidad, en función de la construcción teórica. Estos axiomas se presentan como un encadenamiento lógico de argumentos que consolidan el conocimiento contable. Estos axiomas están inspirados en la forma en que se construye la teoría en ciencias puras como la física y la química, sin dejar de hacer énfasis en el conocimiento de realidades fundamentales para luego realizar la abstracción teórica.

Los axiomas que componen esta teoría son los siguientes: 1.- Axioma del movimiento: todo medio patrimonial tiende al movimiento. 2.- Axioma de la transformación: Los elementos que conforman el patrimonio se transforman de manera constante y sistemática por efecto de las relaciones lógicas, esenciales, dimensionales y ambientales. El movimiento patrimonial desemboca en una transformación. 3.- Axioma de las causas agentes: El patrimonio no se mueve sino por la acción de causas externas que inciden en sus funciones. 4.- Axioma de las funciones patrimoniales: Los medios o recursos patrimoniales se mueven por funciones sistemáticas. 5:- Axioma de la naturaleza funcional: Las funciones sistemáticas del patrimonio, por su particular naturaleza, se desarrollan en forma simultánea, autónoma, interactiva y hereditariamente. 6.- Axioma de la identidad funcional: Cada función tiene sus propias características que la definen y está asociada a la necesidad patrimonial que satisface. 7.- Axioma de la proporcionalidad funcional: La eficacia es para la función patrimonial como esta es para la necesidad patrimonial. 8.- Axioma de la relatividad funcional: La función patrimonial depende de la relación entre el uso de los medios patrimoniales y las necesidades estos tienen que satisfacer. 9.- Axioma de la eficacia patrimonial: La eficacia patrimonial se logra al satisfacer completamente la necesidad. 10.- Axioma de la organización sistemática: Las funciones se organizan en forma de sistemas y cada uno de ellos busca satisfacer necesidades específicas. 11.- Axioma de la interacción sistemática: Los sistemas de funciones patrimoniales están en permanente interacción. 12.- Axioma de la prosperidad: La eficacia y la elasticidad de las funciones patrimoniales implican prosperidad social. 13.- Axioma de la asimilación: Las funciones sistemáticas del patrimonio absorban las influencias del entorno.

Como se observa, tales axiomas fueron formulados a manera de principios, como bien lo hizo Newton en su momento; pero para este caso particular, el autor de la teoría se sirvió de funciones matemáticas en orden de imprimirle la fuerza lógico-científica que los mismos deben mostrar como columnas fundantes del conocimiento contable.

TEOREMAS DEL NEOPATRIMONIALISMO
La teoría Neopatrimonialista contiene un número significativo de teoremas que da cuenta de la solidez de la misma; los mismos se derivan y sustentan en los axiomas antes expuestos sucintamente y siguen rigurosamente los preceptos de la epistemología heredada de Descartes y Newton, unida a los postulados del método científico originado en la obra de Augusto Comte. Entre otros, los que considero esenciales son los que se mencionan a continuación, solo con el ánimo de darlos a conocer para un posterior análisis:

Teorema de la intensidad funcional: La intensidad y fuerza de la función patrimonial se deriva de la causa que la origina. Una función patrimonial tiende a ser más eficaz cuanto más intensa es al responder a la satisfacción de la necesidad patrimonial. Cuando se intensifica la velocidad con que se ejerce la función patrimonial, más se aproxima a la satisfacción de la necesidad patrimonial.
Teorema de la no correspondencia de la eficacia: No siempre un incremento en la función patrimonial implica un aumento de la eficacia patrimonial.

Teorema de la funcionalidad plena: La funcionalidad plena solo se logra, si la expresión cuantitativa de valor es compatible con la expresión cualitativa del medio patrimonial, con relación a cada necesidad.

Teorema de las funciones futuras: Si una función patrimonial futura implica cambio en las funciones presentes, solo la eficacia relativa de estas garantizará la eficacia patrimonial de aquella.
Teorema de la correlación de temporalidad: Si las necesidades y los medios de un sistema patrimonial son equivalentes cuantitativa y temporalmente, pueden alterar la expresión cuantitativa de valores, pero la eficacia no sufrirá alteración alguna.

Teorema de la velocidad compatible: La eficacia del medio patrimonial utilizado dependerá de la temporalidad de las necesidades patrimoniales en cada sistema.
Teorema de la velocidad circulatoria: cuanto mayor sea la velocidad de los medios patrimoniales, tanto menores serán las necesidades de los recursos propios, igual que se minimizarán los riesgos que se deriven de la relación entre medios y necesidades.
Teorema de la especificidad espacial: Cada espacio de acción tiene su ambiente particular y cada ambiente sus acciones asociadas a funciones patrimoniales.
Teorema del riesgo funcional: La duración funcional correlativa entre medios y necesidades patrimoniales determinará la temporalidad del sistema de invulnerabilidad.
Teorema de la estabilidad: Los límites de participación estructural entre medios y necesidades patrimoniales correlativas determinará la eficacia del sistema de estabilidad.

Como se observa, estos teoremas están basados en la teoría del movimiento de los cuerpos y física mecánica expuesta por Isaac Newton, que refleja un sistema explicativo global del universo macroscópico, que bien puede replicarse en un microcosmos formado por objetos de nuestro mundo empresarial.

LA CONTABILIDAD Y LA PROSPERIDAD SOCIAL

Se desprende de la Teoría General del Conocimiento Contable construida por el Doctor Antonio Lopes de Sá, que la prosperidad de una nación depende de la prosperidad de sus células sociales y que la contabilidad como ciencia puede proponer modelos para ambas propósitos se alcancen. Lo anterior constituye el gran propósito de la teoría Neopatrimonialista.

Se entiende del axioma de la prosperidad social, que cuando la suma de la eficacia de los patrimonios se traduce directamente en prosperidad racional de todas las células sociales, en una dinámica de armoniosa de interacción general, entonces esto tiene como efecto inequívoco la prosperidad social, lo que puede entenderse como satisfacción de necesidades materiales de la humanidad.

Al respecto señala Coelho Da Rocha (2004), que si la prosperidad de la célula social tiene como axiomas la eficacia y la elasticidad patrimoniales constantes, que a su vez se traducen directamente en prosperidad de las células sociales, y que el axioma de la eficacia establece que la satisfacción de las necesidades es el resultado de la eficacia patrimonial, entonces es posible concluir en que si la doctrina contable tiene por objetivos ofrecer modelos de eficacia patrimonial, es ella, por lo tanto la que puede enseñar la promoción, la satisfacción y el bienestar de las naciones; como corolario, la contabilidad se convierte en responsable de la prosperidad social.

MODELOS Y MÉTODOS DE DESARROLLO CIENTÍFICO DE LA CONTABILIDAD SEGÚN EL NEOPATRIMONIALISMO

De acuerdo con el planteamiento general de la teoría Neopatrimonialista de la contabilidad expuesto en este trabajo, los dos modelos esenciales aplicados para su construcción, que deben ser utilizados en procesos de investigación sobre los objetos que le son propios, son el modelo axiomático como cuerpo de proposiciones preliminares o supuestos y el modelo de teoremas que conducen a la demostración de hipótesis.

Estos modelos se desprenden y siguen la tradición del método científico en materia epistemológica; lo que implica asumir una matriz epistémica compuesta de un sustento e inscripción en corrientes filosóficas derivadas del positivismo científico, un trasfondo paradigmático de tipo cuantitativo afianzado en la búsqueda de objetividad, que permita la generalización de hallazgos y teorías formuladas; un método de pensamiento que acerque el sujeto investigador  al objeto investigado sin contaminarlo con su subjetividad, como por ejemplo el método hipotético-deductivo; una postura que armonice el uso adecuado del racionalismo y empirismo científico, a través de la cual se observen los objetos de estudio tal y como estos se presentan en la realidad, y la aplicación de la razón organice y estructure el conocimiento sobre ellos; un estilo de pensamiento deductivo abstracto enfocado a la construcción de argumentaciones lógicas; y una modalidad de investigación cuantitativa bajo el uso de modelos determinísticos y probabilísticos, que aseguren la exactitud, veracidad y fiabilidad del conocimiento.

Esta matriz epistémica que refleja el modelo general de construcción de conocimientos en contabilidad según la teoría Neopatrimonialista opera y responde totalmente a la racionalidad del método científico.

El método esencial para la construcción de conocimientos que se observa al revisar la teoría Neopatrimonialista de la contabilidad es el hipotético-deductivo; no obstante, bajo esta teoría pueden aplicarse otros métodos, propios del paradigma positivista, tales como, inductivo-concreto y deductivo-abstracto, los cuales permiten desarrollar investigaciones causa-efecto, ex post facto, de comprobación de hipótesis e incluso estudios de naturaleza cuasi experimental.

PARADIGMA DONDE SE INSCRIBE E INSPIRA LA TEORÍA PATRIMONIALISTA

El paradigma positivista y su incidencia en la teoría Neopatrimonialista

La historia de la contabilidad podría considerarse como una serie de esfuerzos racionales por construir, comprender explicar y someter a un ciclo determinado los fenómenos, realidades o magnitudes contables. Sin embargo, sabemos que “la ciencia vale tanto cuanto es capaz de probar” (Martínez, 1994). Esta afirmación define la ciencia por su capacidad de probar lo que afirma. Al respecto Descartes señala que ninguna ciencia tiene la capacidad para demostrar científicamente la solidez de sus propios fundamentos. Si aplicamos esto a la contabilidad concluiríamos en que la misma no es capaz de probar la firmeza o consistencia de la base donde hunde sus raíces, sin utilizar algunos axiomas externos, como por ejemplo los de la física. Es por ello que la ciencia contable debe hacer públicos y justificar los presupuestos científicos en los que se apoya y el enfoque que la orienta. La carencia de estos elementos constituye una barrera para la cabal comprensión de los fenómenos investigados. Sin embargo, este requisito no es tomado en cuenta por muchos investigadores en contabilidad, quienes no justifican sus puntos de partida, ocultando bajo el hermoso ropaje de un lenguaje florido profundos errores en el andamiaje lógico sobre cuya base se construye el conocimiento.

En relación con lo anterior, Martínez (1994) señala que de la elección de un enfoque epistemológico y metodológico determinado,  dependerá la magnitud de la investigación, las técnicas aplicadas, las teorías que construyamos y el valor de nuestras contribuciones a la ciencia. Si aplicamos esto a la teoría Neopatrimonialista de la contabilidad tendríamos que señalar que el paradigma científico utilizado para configurar el marco epistemológico y metodológico de la misma, ha sido la orientación positivista.

El postulado fundamental de la filosofía positivista sostiene que fuera de nosotros existe una realidad externa y objetiva totalmente elaborada, y que nuestro sistema cognoscitivo crea internamente imágenes de esta realidad exterior. Por lo tanto, ser objetivo es copiar la realidad sin deformarla; y la verdad consistiría en la fidelidad con que se reproduce la realidad en nuestro intelecto. Este es un supuesto aristotélico sobre cuya base se ha construido la ciencia de los últimos siglos (Gutiérrez, 1994).

Esta corriente ha influido profundamente en la construcción de la teoría Neopatrimonialista, al hacer que sus teóricos, buscando plena objetividad, absoluta certeza y una verdad incuestionable, inspirados por las obras de Rocke, Hume, J.S. Mill, Comte, Mach y otros, se hayan apoyado en el registro, resumen, organización y cuantificación del fenómeno patrimonial, para construir la estructura de los conocimientos contables de causa-efecto en el estudio de las transformaciones patrimoniales de la célula social. Es por ello, que solo la transacción y su mensurabilidad en términos de la teoría de la axiomática debía ser considerada como fenómeno adecuado para la investigación contable; solo lo verificable empíricamente, a través de la impronta de la operación patrimonial sería aceptado en el cuerpo de esta teoría; la indiscutible y verdadera relación sería la de causa y efecto; las condiciones, términos y lenguaje fundamentales de la teoría contable debían representar entidades mensurables y verificables, de lo contrario, serían desestimadas por carecer de sentido e importancia contable. La contabilidad es considerada como un código lingüístico, el lenguaje socio-patrimonial y sus principios y axiomas se derivan inductivamente de los datos; del mismo modo sus teorías se infieren de las observaciones.

Los teóricos de esta teoría sostienen como base de esta ciencia los principios de la mensurabilidad, verificación y equilibrio. Una proposición contable tiene sentido si es verificable, medible y mantiene en equilibrio la ecuación contable fundamental. Estas ideas se amplían y fortalecen con la nueva lógica matemática de Bertran Russell, que diversifica y enriquece el espectro de posibilidades de la contabilidad con las llamadas definiciones operacionales de Bridgman, cuyo propósito será hacer observables y mensurables todos aquellos fenómenos difíciles de medir.

De lo anterior se desprende, que las grandes reglas filosóficas del saber neopatrimonilista son: la objetividad del conocimiento, el determinismo de los fenómenos, la experiencia como fuente del saber y su posibilidad de verificación, y la lógica formal como garantía de exactitud, todo lo cual configura el concepto de verdad contable.

LA TEORÍA NEOPATRIMONIALISTA ANTE LA PERSPECTIVA DE LOS CAMBIOS EN LA FÍSICA

En las primeras décadas del siglo XX se produce una revolución de los conceptos fundamentales de la física que hace insostenible los postulados positivistas. Einsten predica la relatividad de las entidades espacio y tiempo, señala que los mismos no son absolutos, sino que dependen del observador; y de esta manera invierte gran parte de la física newtoniana; Heisenberg postula el principio de la incertidumbre, el cual explica cómo el observador afecta y cambia la realidad que estudia invalidando el principio de la causalidad; Pauli estructura el principio de la exclusión, a través del cual se concluye que hay leyes–sistema no derivables de las leyes de sus componentes, lo que nos ayuda a entender cualitativamente fenómenos nuevos con características de niveles superiores de organización; Niels Bohr formula el principio de la complementariedad, el cual establece que puede haber dos explicaciones opuestas para cualquier tipo de fenómeno; Max Planck, Schrodinger y otros, a través de la mecánica cuántica, determinan relaciones que gobiernan el mundo subatómico, y señalan que la nueva física debe estudiar entes inobservables, puesto que la realidad física se acompaña de cualidades bastante alejadas de lo sensorial.

Mientras tanto la contabilidad ha permanecido inmóvil observando y aplicando de manera contemplativa y dogmática, principios y tautologías positivistas como la del equilibrio de la ecuación patrimonial, cuando los nuevos principios de la física nos están advirtiendo que la verdad contable es relativa, que no hay una absoluta certidumbre en el comportamiento de variables contables cuantificables, que la relación entre activo, pasivo y capital puede tener interpretaciones diversas y contrapuestas. Quizá uno de los más grandes mensajes de la física a la contabilidad esté precisamente en el equilibrio de la ecuación patrimonial, el cual ha sido asegurado por la exactitud del cálculo matemático, mientras la física del siglo XX nos descubre una realidad financiera multivariada y multidimensional en permanente cambio, caos o desequilibrio. En apoyo a lo anterior, la química de Prigogini, desde su frontera explica el caos que pervive internamente en cada ser, fenómeno o cosa natural, y que permite reproducir y perfeccionar la existencia. Este descubrimiento le está advirtiendo a la contabilidad que las variables consideradas por esta ciencia entran en un equilibrio aparente porque nuestra voluntad es forzada por el paradigma cuantitativo dominante, mientras la variada, compleja y trascendente realidad interna del fenómeno permanece inexplorada.

A la luz de lo antes expresado se puede interpretar que el Neopatrimonialismo ciertamente desde el punto de vista ontológico orienta sus explicaciones hacia variables o factores no convencionales en contabilidad, pero los sigue tratando bajo la aplicación de principios de la física clásica, axiomas matemáticos, teoremas de la geometría euclideana y la sistematización del método científico positivista comtiano.

Una de las contribuciones de la física que más podría desconcertar a los teóricos de esta escuela del pensamiento contable, la hace Heisenberg (1958) con el principio de la indeterminación aplicado a las ciencias sociales. De este principio se infiere que la incertidumbre del investigador contable no reside tanto en la imperfección de sus métodos y procedimientos de medición, o en las limitaciones humanas para captar la realidad, o el hecho de que el observador perturba o manipula los valores de las variables consideradas, sino en forzar las potencialidades contables o financieras a convertirse en realidad, como hace el auditor con su informe o el planificador financiero con el presupuesto, hechos en los cuales la realidad es una formulación cuantitativa particular a la cual se le da credibilidad solo por el hecho de haber sido elaborada por un experto. Aquí la transición de la posibilidad contable a la realidad contable tiene lugar en el acto de la observación. Es el observador el que con su metodología fuerza a la realidad a revelar una u otra posibilidad.

La posición de Heisenberg presenta una interesante combinación de aspectos de la “potencia” aristotélica y de la “causa” newtoniana, formando una visión distinta de la realidad estudiada.

Parafraseando a Gutiérrez (1986), esto representa para la contabilidad y la teoría Neopatrimonialista el fin de su realismo ingenuo, propio de la epistemología positivista, y la bancarrota del determinismo cuantitativo.

Los descubrimientos de los físicos cambian tanto las cosas en contabilidad, que cada vez son más las hipótesis no susceptibles de contrastación empírica o demostración cuantitativa, y por tanto la idea de una teoría contable totalmente objetiva es una ilusión. En razón de lo anterior, por objetividad de los datos, podríamos entender, solo su reproducibilidad en un contexto donde todos manejamos los mismos conceptos contables. Al respecto Heisenberg señala, que “la realidad objetiva se ha evaporado”, y que lo que observamos no es el fenómeno en sí, sino el fenómeno expuesto a nuestro método de interrogación.

En relación con la objetivación en la teoría Neopatrimonialista, pensemos en los significados tan diferentes que pueden sugerimos construcciones hipotéticas como las siguientes: riesgo, solidez, seguridad, confianza, rentabilidad social, costo social, capital humano, transformación patrimonial. Aquí el observador es parte de la realidad observada; él afecta y es afectado por el fenómeno que estudia. Quizá la apreciación subjetiva del investigador contable pase a ser también objeto de estudio.

Las alteraciones que se producen en los objetivos de estudio de la teoría Neopatrimonialista, pueden ser explicados a través de la “propiedad de Heisenberg”, sobre la cual advierte Oppenheimer (1954) que toda intervención para tomar una medida o para estudiar el mundo, crea una situación nueva, única, no plenamente previsible. Así, la presencia de auditores externos en una empresa produce en los empleados comportamientos diferentes; un balance general que demuestre poca liquidez puede espantar a un inversionista; una empresa sólida con índices altos de rentabilidad, gerenciada por ejecutivos sin crédito y sin trayectoria empresarial, es desestimada por los inversionistas. Imaginemos lo que puede pasar en una célula social frente a cambios patrimoniales diferentes e inesperados.

Además de lo anterior, el investigador contable nunca puede desprenderse de los valores que orientan su actuación. Los valores personales intervienen de manera inevitable en la selección de problemas, en los métodos, técnicas y recursos que se emplean para su estudio. Incluso son estos valores los que conducen la interpretación de los resultados. Aquí se aplica la tesis de Protágoras “el hombre es la medida de todas las cosas”.

La orientación postpositivista tampoco ha llamado suficientemente  la atención de los teóricos de la contabilidad. Este movimiento o corriente del pensamiento filosófico se inicia a fines del siglo pasado con las obras de Dilthey, Wundt, Brentano, Ehrenfels, Husserl, Max Weber y William James. También le hacen un aporte importante a su desarrollo Wittgenstein, Toulmin, Hanson, Kuhn, Feyerabend, Lakatos, Polanyi y Popper (Martínez, 1994). Estos autores cuestionan, entre otras cosas el principio de causalidad lineal y postulan un “cambio total en la manera de pensar” que sirve de fundamento para la instauración de nuevos paradigmas en la investigación contable. La orientación postpositivista constituye la base para un paradigma emergente de investigación contable que todavía no hemos logrado instalar en nuestros medios académicos y profesionales.

La orientación postpositivista hace un rescate del sujeto y de su importancia. Así se desprende del tratado lógico-filosófico de Ludwig Wittgenstein y de los trabajos de sus seguidores que conforman el Círculo de Viena (Schlick, Carnap, Neurath, Feigl, Godel, Hempel, Reinchenbach, Ayer), científicos, matemáticos, filósofos, que lideraron el postpositivismo a nivel mundial y quienes sostenían que la mente construye la percepción, o el objeto conocido, informando o “moldeando” la materia amorfa que capta mediante los sentidos, por medio de formas propias o categorías, como si impusiera sus propias leyes a la materia; es decir, lo que se percibe y su significado, dependerán de nuestra formación previa, de nuestras expectativas teóricas actuales, de nuestros valores, actitudes, creencias, necesidades, intereses, temores, ideales, etc. (Martínez, 1994). Al respecto Polanyi (1958) citado por Martínez dice, que todo conocimiento es conocimiento personal.

Ante este nuevo enfoque los cimientos de la investigación contable y de la teoría Neopatrimonialista se estremecen; se derrumba la objetivación cuantitativa y entra en escena la credibilidad que puede generar la percepción del experto, quien predice e interpreta la realidad simulada orientando y forzando su materialización, lo cual es confirmado por el principio de indeterminación.

En la contabilidad también puede decirse que la realidad es construida por el sujeto de acuerdo con sus propias  circunstancias. Sin embargo tenemos frente a nosotros un muro inmenso que saltar, la herencia positivista.

CONCLUSIONES
Con base en los objetivos del I Simposio Internacional Sobre las Fronteras de la Investigación y el Conocimiento Contable y los principios que este ha establecido para evaluar con objetividad los aportes, problemas o vicisitudes por las que atraviesa la actual Ciencia Contable, intentaremos hacer algunas consideraciones que agreguen valor a la discusión científica sobre la Teoría Neopatrimonialista de la Contabilidad propuesta por el Doctor Antonio Lopes de Sá, objeto central del presente trabajo. Es importante aclarar que esta es una teoría profundamente debatida y validada en medios académicos-científicos y profesionales, desde diferentes perspectivas o perfiles de la ciencia contable; no obstante los nuevos enfoques y tendencias en la construcción del conocimiento universal nos obligan a realizar análisis e interpretaciones en orden de nuevas lecturas y aplicaciones en los diversos campos que constituyen el objeto de la Contabilidad.

El discurso con que se expone la Teoría Neopatrimonialista se caracteriza, entre otros elementos epistemológicos, por su apego al método científico fuertemente influido por el paradigma cuantitativo, y por una búsqueda constante de objetividad; en obsequio y ajustados a estos rasgos, consideremos en primer lugar, la pertinencia de esta teoría.

El conjunto de constructos científicos que componen la Teoría Neopatrimonialista de la Contabilidad emerge de la observación y análisis de un campo particular de la realidad contable, el patrimonio de las células sociales, su transformación y consecuencias; por lo tanto, la teoría reproduce esta realidad en un nivel de racionalidad y abstracción, expresado en un lenguaje científico que permite ir cargados de teoría a la práctica, acortando así la distancia entre teoría y práctica. Esta teoría no solo facilita la comprensión de una realidad objeto de reflexión científica, sino que además conduce a la construcción de modelos que nos acercan a la solución de problemas debidamente contextualizados en el ámbito organizacional; y tal como lo declara el espíritu de este simposio, enfrentar vicisitudes por las que atraviesa la Ciencia Contable.

La inteligibilidad de esta teoría viene dada por el uso de un lenguaje claro, preciso y explicativo, que se sirve de códigos lingüísticos alfanuméricos de naturaleza cuantitativa para la formulación de axiomas y teoremas, lo que asegura lecturas e interpretaciones unívocas. Esta inteligibilidad permite por una parte realizar ejercicios hermenéuticos de profundización, análisis, interpretación y comprensión de las estructuras teóricas; pero también facilita su enseñanza en medios académicos y su aplicación mediante el ejercicio profesional en el campo de las relaciones patrimoniales que se dan en el seno de las organizaciones. En consecuencia los interesados en el conocimiento del estatuto científico de la Contabilidad pueden tener acceso a esta teoría, para su estudio, construcción de modelos, sistemas, procedimientos y posteriores aplicaciones.
En relación con lo que el simposio denomina exactificabilidad, podría decirse que esto expresa la capacidad de la teoría para manejar y predecir con la mayor exactitud sus objetos de estudio; por ello se sirve de la lógica formal y del lenguaje de las matemáticas. La complementación entre conceptos, proposiciones lógicas y fórmulas matemáticas, conducen a hacia el cumplimiento de este principio.

Sobre la congruencia interna, el autor de la teoría se ha preocupado por lograr un apretado entramado argumental compuesto de puntos de partida o situaciones reales, proposiciones o supuestos implícitos, axiomas, teoremas y explicaciones, dejando la puerta abierta para futuras aplicaciones, que permiten observar un tejido de relaciones lógicas a través de las cuales se puede entender la teleología o finalidad ulterior de la teoría, que no es más que la satisfacción de necesidades sociales mediante el manejo y transformación del patrimonio de las células sociales, donde la contabilidad no es una ciencia de hechos pasados, sino una ciencia de causas, efectos y predicciones.
Acerca de la congruencia externa hay que señalar que en la teoría Neopatrimonialista se han construido y demostrado sus presupuestos científicos tomando como base los postulados de otras ciencias; por ejemplo, de la matemática asume la teoría de las funciones; de la lógica, las tautologías de verdad; de la física, las leyes de la mecánica de Newton; de la química, la ley de la conservación de la energía de Antoine Lavoisier; entre otras. Podría decirse que esta teoría mantiene una armónica relación con otras ciencias coadyuvantes, asegurando de esta forma las posibilidades de nuevos conocimientos y ensanchando el espectro ontológico de la Contabilidad como ciencia.
En cuanto a lo que este simposio denomina tamaño y profundidad del conocimiento Neopatrimonialista; el mismo está referido a problemas y objetos de reflexión de la mayor importancia para la Ciencia Contable. En primer lugar se observa que esta teoría avanza en el estudio de variables no tocadas convencionalmente por la investigación contable, como por ejemplo, las causas eficientes del fenómeno patrimonial, de las necesidades de las células sociales, la dinámica y transformación del patrimonio, por mencionar algunas. Hay un abandono del reduccionismo contable sometido al ciclo de la contabilidad tradicional. Esta teoría trasciende el simplismo de las aplicaciones para internarse en los profundos parajes del conocimiento puro contable.

Sobre el principio de verdad que se refiere a la medición del conocimiento producido por la teoría frente a la generación de saberes científicos mediante rigurosos procesos de investigación actual, es oportuno señalar, que los esfuerzos del Doctor Lopes de Sá y sus seguidores van orientados hacia la construcción de un conocimiento científico fiable; pero también es importante indicar, que el abandono de la prepotencia científica nos ha enseñado que los investigadores no trabajamos con verdades, sino con conocimientos aproximados, repensables y reconstruibles con base en el análisis y la crítica científica, como bien lo expresa Fritjof Capra (1996)  en su obra Punto Crucial.  Por ello este simposio es el lugar apropiado para abordar la necesaria tarea de ejercer la crítica teórica.

Una de las características más notables de esta teoría es su búsqueda de universalidad. La generalización ha constituido parte de la teleología y principio fundante del método científico producto de la ciencia positiva a la cual responde el Neopatrimonialismo. Este principio permite que a la luz de esta teoría se expliquen los objetos de estudio en las condiciones y términos expuestos en el estatuto teórico, en el contexto y dimensiones del dualismo sujeto pensante-objeto pensado, causa-efecto, espacio-tiempo y cualidad-cantidad.

En cuanto a la Fertilidad, el conocimiento e investigación contable patrimonialista permite abordar inquietudes científicas relacionadas, concomitantes o vinculadas con sus axiomas y teoremas. No está concebida con la intención expresa de resolver problemas tecnológicos, aunque no se descarta la posibilidad de su aplicación en su reformulación e interpretación científica. Igualmente la teoría patrimonialista ayuda a detectar problemas nuevos y es de utilidad para tender puentes entre disciplinas coadyuvantes. Toma distancia del dogmatismo y busca diversas vías de abordaje ontológico.

Finalmente, en relación con la originalidad, el Neopatrimonialismo y los procesos de investigación contable que genera, presenta elementos y  enfoques novedosos, nuevas hipótesis, conceptos originales que bien pueden ser susceptibles de discusión. No obstante, habría que considerar la pertinencia y eficacia de los métodos de investigación utilizados.

Para concluir, tomando prudente distancia de los extremismos científicos, podríamos decir que en el ámbito general de las ciencias contables y en particular de la teoría Neopatrimonialista, todavía no se ha llegado a obtener un consenso acerca de la fundamentación filosófica, consideramos que solo hay interesantes aproximaciones. No tenemos una teoría de la ciencia o epistemología. Hay varias en pugna. Simplificando mucho las diversas posturas se reducen a proponer un modelo de explicación científica según el canon de las ciencias naturales (positivismo), o un modelo diferente donde se acentúa la peculiaridad del objeto y el modo de aproximación a él.   
Si buscamos el origen de esta disputa nos encontramos, al contemplar el panorama de la historia de la concepción de la ciencia contable, que existen dos grandes tradiciones científicas: la aristotélica y la galileana. La primera pone el énfasis en procurar que los fenómenos contables sean inteligibles teleológicamente; para la segunda, la explicación científica es explicación causal. Las dos son, de alguna forma, tomadas y evidenciadas en el planteo general de la teoría neopatrimonialista.

El debate ha tenido sus momentos álgidos para una y otra tradición. Desde finales del siglo XIX, se registra una reacción de la tradición aristotélica contra el predominio de la concepción positivista de raíz galileana.

Incluso entre las alternativas antipositivistas se sostienen posturas no compaginables. Al analizar tales diferencias, nos percatamos de que no son puramente metodológicas, sino también de concepción de la sociedad y de la historia. Tras la teoría Neopatrimonialista de la ciencia contable se lucha por diversos modelos de organización de organización social.

Actualmente se considera alcanzado el rechazo de los exclusivismos. La concepción de la ciencia contable se flexibiliza, la explicación científica no es solo causalista, ni solo teleológica o hermenéutica. El postulado de la complementariedad se va abriendo paso y transitando de un mero deseo a concreciones metodológicas justificadas.

Se está considerando como aceptada la aportación de la historia y de la sociología de la ciencia para la reconstrucción racional de las teorías científicas en contabilidad. Asistimos a un cambio de tema, que ha pasado de las recomendaciones normativas a las histórico-sociales.

El método científico se ensancha. Aparece el ideal de las ciencias contables de generalizaciones débiles como el modo de unificar las ciencias sociales. Queda claro que no existen fronteras tan nítidas entre la ciencia contable y otras actividades del pensamiento económico-administrativo. Crece, en suma el convencimiento de la necesidad de profundizar la autoconciencia de esta ciencia sobre su propio quehacer. La filosofía de la ciencia se vuelve reflexión sobre los presupuestos y supuestos de las tareas contables.

Lo que queda claro de este estudio es que la teoría Neopatrimonialista de la contabilidad responde a los siguientes principios que rigen la investigación científica bajo la corriente positivista:

El Monismo Metodológico, el cual plantea que solo hay una única e inequívoca forma de explicar científicamente los fenómenos, es decir, muchos son los objetos de interés pero solo hay una única forma de abordarlos científicamente es por ello que se crea  la idea de la unidad de método.

El Uso de las Ciencias Naturales Exactas, el cual señala que las ciencias físicos matemáticas se constituyen en el barómetro metodológico con el que mide la cientificidad de la contabilidad.

La explicación Causal: este principio indica que la ciencia contable tiene que responder al por qué ha sucedido un hecho, o sea lo explica y responde a las cuestiones sobre las causas y los motivos de los hechos. Esta postura causalista se genera con la finalidad de crear leyes que permitan ante todo prever lo que ocurrirá, tal cual como sucede en las leyes naturales.

El Interés Dominador: plantea el afán positivista de controlar y dominar las fuerzas del patrimonio de la célula social bajo la impronta de las leyes generales originadas por las experiencias de investigación.


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