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ISSN: 2244-8519        Año 2 No. 3: Septiembre - Diciembre 2013

APROXIMACIÓN EPISTÉMICA DE LA EDUCACIÓN AMBIENTAL EN EL MARCO DEL DESARROLLO ENDÓGENO DE VENEZUELA

RESUMEN


La investigación efectuada tuvo como objetivo principal generar una aproximación epistémica de la educación ambiental en el marco del desarrollo endógeno de Venezuela, la misma se apoya en el paradigma cualitativo, es una investigación etnometodológica de corte microsociológica. Se empleó como herramienta metódica la observación con énfasis en la interacción dialógica comunicacional entre los actores sociales: docentes, estudiantes y líderes comunitarios. La población estuvo constituida por quince (15) sujetos llamados actores sociales mencionados anteriormente, con interés en aquellos ubicados en la entidad geopolítica del Estado Guárico, centro de referencia de la dinámica social local que recoge problemas comunes e intereses de desarrollo similares a las demás entidades nacionales. A dicho universo se les aplicó el guión de entrevista la cual estuvo constituida por cinco preguntas bien relevantes. En líneas generales, se observó la gran preocupación de los informantes en la poca información para el verdadero aprendizaje de una educación ambiental que integre conocimientos-esfuerzo-trabajo para promover actividades en beneficio del colectivo y a la vez creando conciencia ambientalista (justicia social, equidad, solidaridad, entre otros) evidentemente creen que es así como se forma el socialismo ambientalista, utilizando de manera racional los recursos naturales trabajándoles para el autoabastecimiento, seguridad agroalimentaria y generando empleo a la sociedad, es decir, que integre de manera armónica en lo económico, social, ecológico, político y cultural para así democratizar la riqueza, en definitiva un desarrollo endógeno como nuevo modelo productivo. Ellos plantearon que para el progreso, desarrollo y formar conciencia ambientalista es necesario perfeccionar a la comunidad, instituciones educativas, consejos comunales, contralorías sociales, cooperativas, a través de intercambios de experiencias o puestas en común con otras individualidades y colectivos en convivencias, encuentros, foros, conferencias, talleres, cursos y programas acorde con la naturaleza de las comunidades, utilizando de manera racional las potencialidades internas de la zona donde habitan. Descriptores: Desarrollo endógeno, Educación ambiental, Conciencia ambiental, Socialismo ambiental.


INTERPRETACIÓN EPISTÉMICA DE LA EDUCACIÓN AMBIENTAL EN EL MARCO DEL DESARROLLO ENDÓGENO DE VENEZUELA


En el marco de las derivaciones epistemológicas, surgidas del proceso de investigación, en el cual se produce un reposicionamiento de los saberes humanos, gestados en la mismidad de lo allí vivenciado, se reconoce que en la dinámica actual signada por las más variadas transformaciones, en lo político, social, económico, científico, tecnológico y cultural, en una sociedad agitada por el surgimiento de nuevos paradigmas, la educación ambiental ha quedado planteada como una experiencia viva y un reto posible.


Como reto, la educación ambiental se presenta llena de posibilidades cara al futuro, las grandes organizaciones de alcance internacional (UNESCO, Consejo de Europa, entre otros) mantienen programas específicos dedicados al desarrollo de la educación para el medio ambiente; las directrices que marcan la política educativa de los países más avanzados del planeta tienden a estimular la introducción de la dimensión ambiental en los currículos escolares.


Por lo tanto, el reto consiste, en dar respuesta a una demanda social que reclama atención prioritaria hacia problemas en los que se pone en juego la supervivencia del ser humano y su propia historia, la educación puede y debe adecuarse a estos signos del tiempo presente para hacerse viva y dinamizadora.


Left E. (2005), señala que, la crisis ambiental lleva a cuestionar el pensamiento y el entendimiento del mundo, la ontología, epistemología y la ética con las que la civilización occidental ha emprendido al ser, los entes y las cosas; la ciencia y la razón tecnológica con las que ha sido dominada la naturaleza y economizado el mundo moderno”.(p.68).


Desde esta perspectiva, emerge el saber ambiental como una nueva comprensión del mundo, incorporando el límite de lo real, la incompletitud del ser, la imposible totalización del conocimiento y la apertura del ser hacia la otredad. El saber ambiental permite dar un salto fuera del ecologismo naturista y situarse en el campo del poder en el saber, en una política del conocimiento, en un proyecto de reconstrucción social a través de un dialogo de saberes, que es un diálogo entre seres.


En efecto, el ambiente es una realidad empírica, si pero en una perspectiva epistemológica es un saber; un saber sobre las estrategias de apropiación del mundo y la naturaleza a través de las relaciones de poder que se han inscrito en las formas dominantes de conocimiento.


El mismo autor, señala que “el saber ambiental problematiza el campo de las ciencias, pero sobre todo alimenta la construcción de una realidad social. Se construye en el encuentro de identidades y saberes marcado por la apertura del ser a la diversidad, a la diferencia y a la otredad, cuestionando la historicidad de la verdad, abriendo el campo del conocimiento hacia la utopía, al no saber que alimenta a las verdades por venir.


Si ya desde Hegel y Nisetzsche la no-verdad aparece en el horizonte de la verdad, la ciencia que descubriendo las fallas del proyecto científico de la modernidad, desde la irracionalidad  del inconsciente  y el principio de indeterminación hasta el encuentro con la flecha del tiempo y las estructuras disipativas. El saber ambiental acoge el no saber, la incertidumbre, la indeterminación y la posibilidad en la producción de la verdad, del conocimiento, del devenir y del porvenir.”(p.80)


Al respecto, se infiere que el saber ambiental produce un cambio de episteme: no es el desplazamiento del estructuralismo hacia una ecología generalizada y un pensamiento complejo que correspondería con la complejidad de la realidad, sino la relación entre el ser y el saber. Se construye en un diálogo de saberes propiciando un encuentro de la diversidad cultural en el conocimiento y construcción de la realidad. Pero al mismo tiempo plantea el problema de la apropiación de conocimientos y saberes dentro de diferentes racionalidades culturales e identidades étnicas.


El saber ambiental busca saber lo que las ciencias ignoran porque sus campos de conocimiento arrojan sombras sobre lo real y avanzan subyugando saberes. En este sentido, el saber ambiental lleva a construir nuevas identidades, nuevas racionalidades y nuevas realidades.


Por consiguiente, se considera que para sobrevivir en este mundo se tendría que ejercer nuestro derecho a pensar y derecho a saber. Aprender lo que la ciencia puede saber sobre la crisis global y nuestras condiciones de existencia: sobre el calentamiento global y el grado y formas de riesgo para la humanidad y para las poblaciones locales, sobre las relaciones del proceso económico y la degradación ambiental; pero también se deberá aprender a construir una nueva racionalidad social y productiva, aprender no solo de la ciencia, sino de los saberes de los otros, aprenderá escuchar al otro, aprender a sostenernos en nuestros saberes incompletos, en la incertidumbre y en el riesgo, pero también en la pulsión del saber.


Es por ello, que se debe insistir en la necesidad de que los educando adquieran un concepto global del medio ambiente en el que se incluyan la racionalidad ambiental y esto será posible a través de los diálogos de saberes, de la participación activa de todos los miembros de la comunidad en aras del crecimiento personal y colectivo, que intercambian bienes, conocimientos y experiencias con otras comunidades organizadas a través de redes productivas y comunitarias.


Por otra parte, la raíz de los problemas ambientales se encuentra en nuestros valores, la solución de ellos debe partir de un cambio en nuestro sistema de valores, por ello, solo podrá ayudarnos un proceso educativo que genere una nueva valoración del ambiente y de la relación hombre-naturaleza, que conduzca hacia una ética basada en la conciencia ambiental más que en la visión antropocéntrica del universo. Tal ética nos permitirá respetar la dinámica de los ecosistemas, la cultura de nuestros antepasados y el patrimonio ambiental de las generaciones futuras.


Dentro de este orden de ideas, la Revolución Bolivariana exige cada día más, que en la Educación Universitaria se debe innovar el proceso de enseñanza – aprendizaje, y al mismo tiempo revolucione las modalidades tradicionales de estudios universitarios, es decir, llevar la revolución a la educación en general sobre todo a la Universitaria. Por lo que se debe impulsa el modelo de desarrollo endógeno tal como está concebido en el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación y formar profesionales críticos con un alto compromiso social, bien preparados pero al mismo tiempo entiendan la sociedad en la cual se mueven y cuyas funciones tengan que ver con la pertinencia social y responda a las necesidades locales, regionales y nacionales.


Uno de los propósitos de esta investigación es precisamente ofrecer una alternativa viable para formar con calidad grupos numerosos de estudiantes en lo referente a la Educación ambiental. La tarea que se tiene por delante, exige poner en común todo lo que sabemos sobre aprovechamiento y conservación de recursos naturales para la vida.  Toda población, cada ciudadano, cada ciudadana, debe poseer de forma creciente y sistemática, el conocimiento hasta ahora alcanzado sobre cambio climático, diversidad biológica y recurso genético, recursos hídricos, bosques, conservación de cuencas, entre otros, mitigación de la vulnerabilidad ante amenazas naturales y desastres provocados por la acción humana.


Por consiguiente, posicionar estos temas en el imaginario colectivo de nuestra sociedad, pasa por reconstruir las relaciones que existen entre estos temas en nuestra existencia cotidiana, vivamos en una aldea o barrio, en la ciudad o el medio rural. Y eso solo se puede hacer con la gente, aprendiendo juntos en la medida que vamos haciendo, propiciando los espacios comunales en los que cobren vida los diálogos entre distintos saberes: el académico y el popular, el científico y el de los pueblos indígenas y campesinos.


Por esto, sostengo el criterio de que el conocimiento de los especialistas y expertos (as), sobre temas ambientales, debe estar al alcance de todas las personas sin distinción alguna. Los contenidos, formas y vías elegidas para compartir la información disponible sobre cada tema de interés serán adecuados a la población, tomando en cuenta su edad, realidad social y cultural. La valoración colectiva que se logre hacer de estos temas en nuestra vida cotidiana, las diversas formas como las organizaciones sociales asuman estos temas en sus agendas de trabajo ordinario, es lo que permitirá comprometer voluntades suficientes para garantizar la gestión ambiental compartida que estoy completamente segura, es indispensable para la realización de un modelo de desarrollo endógeno sustentable.


La noción de gestión ambiental compartida se basa en la convicción de que los problemas ambientales no son asuntos para ser resueltos por un gobierno por más eficaz y brillante que este pueda ser, sino que, por el contrario, no hay la más mínima posibilidad de enfrentar los problemas ambientales si estos no son asumidos por el conjunto de la población.


Una situación relevante para mencionar lo que el presidente Hugo Chávez Frías señalo en su discurso pronunciado III Aniversario del Frente Francisco de Miranda en el poliedro de Caracas, 10 de Junio 2006 sobre la educación a propósito del tercer motor Moral y luces: la educación no tiene que ver solo con el estudio de una materia determinada o con sacar el sexto grado, no, es mucho más que eso, se trata de los valores, la cultura, la solidaridad. Una revolución ética, por eso tomo una tremenda frase de Bolívar allá en  Angostura: “Moral y luces son los polos de una Republica”. “Educación Popular, en todos los momentos y en todos los espacios, educación, educación, educación, hemos dado muchos avances pero aún nos falta mucho por profundizar en la educación, la cultura, la ciencia, la tecnología, la conciencia, la ideología, los valores, los nuevos valores. Hay que demoler los viejos valores del individualismo, del capitalismo, del egoísmo, (Hay que) crear nuevos valores y eso sólo se logra a través de la educación, del ejemplo; esté es el tercer motor.”


Dentro de este marco, apoyándome en las celebres palabras del Presidente Hugo Chávez Frías, la educación sirve de fundamento a la moralidad bolivariana, no es una simple frase, los clásicos del marxismo acentúan la necesidad de desarrollar hombres educados, cultos, condición indispensable para la formación moral y para el ejercicio de los derechos y deberes ciudadanos; y como esta expresado en Agenda 21, Cumbre de, Rio 1992:


“La educación es fundamental para adquirir conciencia, valores y actitudes, técnicas y comportamientos ecológicos y éticos en consonancia con el desarrollo sostenible”.


La educación ambiental ha quedado planteada como una experiencia viva y un reto posible. En tanto que experiencia, conocemos las múltiples realizaciones que, a lo largo de los últimos años, nos han dado cuenta de la existencia de esta corriente innovadora, surgida frecuentemente en las bases y acogidas por la administración con respuestas desiguales, pero no por ello exentas de valor.


Este es, por supuesto, el momento de desarrollar una aproximación epistémica de la educación ambiental en el marco del desarrollo endógeno de Venezuela, impregnada de valores de una ética ecológica que concordada con Nicolás Sosa(1995), atiende a contenidos de felicidad, de bienestar, de  calidad de vida representada en los valores que incluyen bienestar integral y vida digna; habría que incluir también, en tal dimensión moral, los sentimientos, las emociones y los efectos que nos conforman a todos: los que nos rodea el medio, paisaje, el mundo inanimado que está estrechamente unido a nuestra percepción de ese medio y que por consiguiente forma parte integrante de lo somos.


También, el cambio social requiere de lo educativo; no hay cambio social consciente sin una mediación educativa estructurada o semiestructurada más o menos consciente y programada. El cambio ambiental requiere de lo social y de lo educativo; no hay cambio ambiental sin una conciencia clara de hacia dónde orientar las decisiones de gestión, de interacción y de intervención en el medio. No hay cambio eficaz sin un marco de referencia explícito, discutido, consensuado, no sectario ni fundamentalista. El origen de los cambios puede ser consciente o inconsciente, espontaneo o programado, involuntario o dirigido, deseable o indeseable, orientado por la intervención humana, o al libre albedrio de devenir.


Tenemos pues, que la ética como especie de construcción ideal al servicio de una propuesta permite esbozar una responsabilidad moral ambientalistas centrados en el ser humano. Por lo que, está representada por un nacionalismo moral según el cual reconocemos como iguales, y tratamos con el mismo respeto que nos exigimos a nosotros mismos, sólo a los miembros de la nación a la que pertenecemos y con los que nos sentimos identificados por compartir la identidad cultural, geográfica, lingüística, etc.


Emerge el ser ambiental como una nueva comprensión del mundo, incorporando el límite de lo real, la incompletitud del ser, la imposible totalización del conocimiento y la apertura del ser hacia la otredad. El saber ambiental permite dar un salto fuera de ecologismo naturista y situarse en el campo del pode en el saber, en una política del conocimiento, en un proyecto de reconstrucción social a través de un dialogo de saberes, que es un dialogo entre seres.


De acuerdo a lo expresado anteriormente, se representa gráficamente la Aproximación teórica de la educación ambiental en el marco del desarrollo endógeno en Venezuela.  Los elementos se presentan por niveles, asumiendo que el fin fundamental de la Educación Ambiental es la formación de actitudes y aptitudes positivas hacia el ambiente a partir de su conocimiento y comprensión. La aproximación teórica modelada en esta investigación parte de un aspecto clave como lo es la participación ciudadana en la gestión ambiental y tiene que ver con el saber ambiental.


Desde que existen las sociedades humanas el ambiente ha sido objeto del conocimiento; el saber ambiental resulta de un proceso de revisión crítica y de continua reconstrucción creativa de conocimientos sobre las relaciones sociedad – naturaleza, a partir de las exigencias y necesidades que plantea la problemática ambiental al conocimiento, a sus explicaciones y limitaciones se construye en u n dialogo de saberes propiciando un encuentro de la diversidad cultural en el conocimiento y construcción de la realidad.


La única opción tanto para la gente como para la naturaleza es socialismo ambiental, En otras palabras, el socialismo del siglo XXI sostiene que los recursos del país deben estar accesibles para las necesidades de todas las personas. La Revolución Bolivariana se caracteriza por inclusión de todos los sectores de la población y garantizar que todos tengan acceso a los recursos del país.


En particular los sectores sin representación que tienden a ser los más numerosos. Cuando un grupo minoritario toma posesión de un recurso (tierras fértiles, petróleo, aguas etc.) y excluye a la mayoría de su uso y disfrute, la revolución toma cartas en el asunto y se asegura de brindarles acceso a todos los venezolanos a este recurso de forma justa. Se puede habla de un pacto socialista espacial ambientalista donde todos los recursos contenidos en el país deben de beneficiar a todos los venezolanos. Uno de los elementos más importantes para que ese pacto espacial ambientalista tenga éxito es ciertamente un cambio de la conciencia ambiental en las personas.


No hay duda de que es socialismo del siglo XXI ofrece el marco político, económico y social para un desarrollo realmente sostenible pero esto no quiere decir que la revolución este necesariamente yendo en esa dirección en todos sus aspectos. Tampoco es suficiente Chávez en casi todos sus discursos mencione la importancia de la conservación y de la protección ambiental.


Es importante notar que la revolución sólo ofrece en el marco económico y social para que la conservación ambiental avance junto con el bienestar de la gente. Las necesidades de hacer llegar el socialismo a todos los niveles del país pudieran ser distraídos hacia un socialismo de naturaleza o ambiental, excluyendo a las generaciones futuras de los beneficios de nuestros recursos. Es importante que no dejemos caer a la revolución en los esquemas viejos de desarrollo que pueden traer como consecuencia el deterioro ambiental, consecuente disminución de la calidad de vida y últimamente el fracaso de la revolución.


En muchas acciones del nuevo manejo que le está dando al agro pudiera no figurar esta visión hacia el futuro. Lamentablemente los administradores de recursos con que contamos fueron creados durante la cuarta república y aunque ellos estén ideológicamente con la revolución, ellos mismos tienen que hacer su propia liberación cognitiva e innovar por la revolución. Los medios de producción agrícola así como la conciencia de la gente también tienen que ser revolucionados.


En este sentido la crisis ambiental es un “problema del conocimiento , y por lo tanto es un fenómeno que involucra a lo educativo. De este modo, la crisis ambiental como manifestación de complejidad ambiental constituye un campo de construcción que va descubriendo, también, también sus definiciones desde la Educación Ambiental  y su oposición al despotismo de la Razón Absoluta. Como dice Laclau “todas las formas de racionalismo radical están sólo a un paso del totalitarismo”.


Resulta claro que uno de los sectores más importantes, ha sido y es, el sector educativo. Hoy está llamado a impulsar en primera línea, “el tercer motor Moral y luces”. Este es el relacionado, con la formación del nuevo ciudadano que lo llamaría ecociudadano con valores ambientalistas, en principios socialistas y humanistas, la moral es inherente a la formación que se desprende de la familia y es reforzada en la escuela por medio de los educadores. Es el respeto hacia los demás, la horades y la solidaridad, respeto a la conservación de la naturaleza, a la vida. Principios que no se adquieren del conocimiento científico como tal, sino a través de patrones de conductas y modelos. He allí la importancia de la toma de conciencia de las personas que deben promover la igualdad y justicia social en este proceso de cambio.


La palabra luces es intrínseca a la naturaleza de la enseñanza, el saber, el conocimiento científico o empírico de las personas, por tal razón. Más que nunca, quienes tienen la responsabilidad de gerencia el sector educativo, deben entender que Venezuela, en esta nueva etapa del proceso de cambio, requiere una nueva capacitación y formación del nuevo formador que a su vez debe formar a las nuevas generaciones de la sociedad que todos anhelamos.


Cuando discuto de ecociudadano me refiero a que, la gente no se equivocó ni se equivoca considerando a la ecología política como un potente instrumento para comprender el mundo actual y para actuar sobre éste. Pero ¿Qué espera la gente? ¿Qué puede aportarle una educación que permitirá comprender ese mundo fragmentado, si la puede recibir en el hogar, en las escuelas, en las universidades, en los medios de comunicación y en las empresas? Pienso que el público comprendió globalmente los grandes problemas ambientales actuales. Ha vivido catástrofes y siente las catástrofes inminentes, lo que se debería hace ahora es ayudar a pasar de la emoción a la responsabilidad. Emoción y responsabilidad son dos palabras que debemos utilizar muy a menudo en todas partes. Humberto Maturana dice “Por esto mantengo que no hay acción humana sin una emoción que la funde como tal y haga posible como acto… Finalmente, no es la razón lo que nos lleva a la acción sino la emoción”.


Cuando se habla de ecología política, se dice que hay que ayudar a la gente a pasa de la emoción a la responsabilidad, de la reacción afectiva a la acción con la razón, el ecociudadano es cada uno para todos, es aquel que comprende los grandes problemas ambientales y entiende que lo que está en juego  es la propia vida y actúa de una manera solidaria, fraterna y complementaria a la conquista de un ambiente más equilibrado y mejor para todos sin excepción, puesto que todos vamos en el mismo barco para que pudiera hundirse. Esta nueva visión nos ayuda a entender adecuadamente lo que significa el Desarrollo Sustentable que debemos impulsar en la Venezuela de hoy.


El pueblo venezolano aprobó y defendió la Constitución Bolivariana donde además de la obligatoriedad de la educación ambiental, se condensan las grandes preocupaciones ambientales de la humanidad. La concreción de los deberes y derechos ambientales, nos obliga a hacer todo lo posible para logra la gestación del ECOCIUDADANO VENEZOLANO que exige la República Bolivariana de Venezuela. Esta gran tarea de todos por el ambiente y el futuro del planeta pueden avanzar con la ayuda de un amplio movimiento de ecociudadanos venezolanos que impulse al nivel de los Consejos Comunales la organización y la participación alrededor de los problemas ambientales locales y globales. Además, los ecociudadanos deberán proponer políticas de consenso aceptables por la gran mayoría de los venezolanos.


Por lo que la educación ambiental esta llamada a contribuir de manera significativa a la construcción de Socialismo Ambiental de siglo XXI, integrándose a los esfuerzos, discusiones y acciones que ya se adelantan en nuestro país para darle base integral a un nuevo proyecto movilizado y liberador capaz de transformar desde la raíz nuestra manera de  existir en la sociedad y de formar parte en el ambiente, constituyendo un nuevo orden sin explotación ni dominio tanto en lo que respecta a los seres humanos como a la naturaleza.


La educación ambiental es el proceso permanente de carácter interdisciplinario destinado a la formación de una que reconozca valores, aclare conceptos y desarrolle las habilidades y las actividades necesarias para una convivencia armónica entre seres humanos, su cultura y su medio biofísico circundante.


La educación juega un papel en una doble dimensión. Como capacitadora ella transfiere habilidades y destrezas a los integrantes de un determinado grupo social, con la finalidad  de incorporarlos al aparato productivo. Su eficiencia estaría en función de la capacidad de reducir la dependencia del individuo para subsistir por sí mismo. Una segunda dimensión, como agencia socializadora trasmite los valores y comportamientos aceptados por el colectivo de generación en generación. En la medida en que los conflictos entre los individuos y las conductas expresadas en los códigos morales y éticos estén minimizados, la educación se percibe acorde con la sociedad donde se inscribe.


En ambos casos la educación es esencialmente conservadora al perpetuar el sistema, y al anteponer el conocimiento, los valores, los principios rectores, ideales, códigos al hombre y a su propia realidad. De esta manera el ser humano viene asumiendo, desde el comienzo de su historia, la existencia de una sola manera de interpretar el mundo real, el conocimiento antes de la realidad. Aún cuando en diferentes momentos, han existido personas con caminos interpretativos que son complementarios para la evolución del conocimiento, estos enfoques han representado amenazas y transgresiones insalvables para quienes se consideran los responsables de la conducción de la humanidad. De hecho el resultado está en censuras y mediatizaciones del proceso de conocer. La educación es el proceso social encargado de sostener ideológicamente la epistémia institucionalmente aceptada.


Es el momento para que la educación asuma el objetivo de  fomentar y estimular la emoción del descubrimiento, promoviendo en el estudiante la búsqueda de puntos de vista pertinentes y creativas ante los permanentes retos que le plantea su entorno, la investigación como actividad inherente a la producción de conocimiento es un componente fundamental del proceso educativo, convirtiéndose en el vehículo y fuente de energía de epistémia centrada en la realidad.


Socialismo ambiental y desarrollo endógeno


He requerido representar todo lo que he mencionado anteriormente en una estructura ovoidal donde los elementos se presentan por niveles en la cual existe la vinculación docentes, estudiantes, líderes comunitarios y comunidad en general.


Cuando hablo de socialismo ambiental, es porque todos los miembros de la sociedad son iguales, con una articulación colectiva en  redes entre los diversos componentes de la sociedad y es a través del modelo de desarrollo endógeno que se propone la articulación desde y hacia adentro para la defensa de los ecosistemas, la naturaleza; la independencia debe comenzar desde abajo, así cada pueblo debe ser sustentable y capaz de gestionar sus asuntos.


En este recorrido se encuentra la formación de un nuevo ciudadano: ECOCIUDADANO que forma parte de la estructura ovoidal. ¿Por qué le llamo ecociudadano?  Desde mi perspectiva, es aquel que debe tener valores ambientalistas, con principios socialistas y humanista, con respecto hacia los demás y al medio ambiente, la honradez y la solidaridad, respeto a la conservación de la naturaleza, a la vida, con justicia social, ética.
¿Y cómo se formaría un ecociudadano?


Se formaría a través del diálogo de saberes, que surja de las comunidades, esa sapiencia empírica que tiene el pueblo, sus raíces históricas, culturales, sociales. Conoce como son nuestros estudiantes, la comunidad, y por supuesto  en interacción con la universidad, romper esas barreras que han existido durante muchos años, la universidad no puede seguir de espaldas a los problemas de las comunidades, es hora de que los conocimientos sean compartidos con todos y muy especialmente con los más necesitados, que al final sepan que deben tener o adoptar una conciencia ambiental.


Sucede pues que, el saber ambiental abre un dialogo entre modernidad y postmodernidad; entre logos científico, racionalidad económica y saberes populares; entre ética y conocimiento. El saber ambiental se mantiene fiel a su exterioridad y riguroso con su falta de conocimiento que lo anima a indagar desde todas las vertientes y el límite de lo pensado, sin por ello fundirse con una teoría general de sistemas, disolverse en un pensamiento holístico o integrarse en un paradigma científico interdisciplinario y una lógica formal.


El saber ambiental se despliega conforme con su identidad de extranjero, de judío errante, de indio sin tierra, de pueblo sin dios; en su condición de saber subyugado amenazado de exterminio y de saber emancipador, libre de toda atadura; comprometido con la creatividad, con el deseo de saber, con el enigma de la existencia, con el incognoscible infinito, con la solidaridad humana y con el valor de vida.
En síntesis, la educación ambiental se considera un modelo teórico, metodológico y practico que trasciende el sistema educativo tradicional y alcanza la concepción del medio ambiente y el desarrollo; se concibe la misma con una educación para el desarrollo sostenible, que expresa y se planifica a través de la introducción de la dimensión ambiental en los procesos educativos.


Cabe resaltar, la nueva etapa de la revolución definida por Hugo Chávez Frías, Presidente y líder de Venezuela, como “salto adelante”, platea el proyecto de desarrollo endógeno como la alternativa bolivariana para el desarrollo humano integral, sustituto del modelo capitalista neoliberal, que a su paso por Venezuela ( y resto de Latinoamérica) dejó al pueblo sumergido en la misma pobreza.


En definitiva, es una forma de llevar adelante La trasformación social, cultural y económica de nuestra sociedad, basada en la reconquista de las tradiciones, el respeto al medio ambiente y las relaciones equitativas de producción, que nos permitirá convertir nuestros recursos naturales en productos que se puedan consumir, distribuir y exportar al mundo entero; es transformarnos nosotros mismos para innovar la sociedad.

 

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